Las tarjetas no bancarias, casas de electrodomésticos y supermercados concentran, en conjunto, alrededor del 35% de las personas con atrasos y el 14% del volumen adeudado. Además, el 17,8% de los morosos ya figura en carteras de recupero.
Uno de los datos que más se destaca en la radiografía corresponde a los jóvenes de entre 18 y 25 años. La cantidad de deudores de esa franja aumentó 38%, pero su tasa de mora pasó del 24,7% al 40,8%, con una mediana de deuda atrasada de $282.000.
El estudio también señala que el endeudamiento no está extendido entre una gran cantidad de acreedores: el 50% de los deudores mantiene obligaciones con una sola entidad y el 90% con un máximo de tres.
Fernández no encontró una correlación directa clara entre los niveles de mora y variables como pobreza o desempleo. El análisis identifica, en cambio, una mayor relación con el peso de los créditos otorgados por entidades no bancarias y con el deterioro del poder adquisitivo.
Otro indicador es la caída en el ingreso de nuevos deudores al sistema: las entradas mensuales bajaron de alrededor de 840.000 a 542.000 personas, mientras las salidas de personas al día permanecieron relativamente estables en torno a 450.000.
El analista también puso el foco en la carga impositiva sobre el crédito, que incluye IVA sobre intereses, Ingresos Brutos, impuesto al cheque, sellos y tasas municipales, y señaló que distintas estimaciones ubican su incidencia entre una cuarta parte y más del 40% del costo financiero.
Como conclusión, Fernández planteó que el deterioro de la mora estaría asociado a una combinación de expansión del crédito, pérdida del poder adquisitivo y políticas de riesgo más laxas en algunos segmentos no bancarios. Entre sus propuestas mencionó mayores controles sobre los créditos rápidos y tarjetas no bancarias, una reducción de los impuestos que encarecen el financiamiento y especial atención sobre el endeudamiento de los jóvenes.
El autor aclaró que se trata de un análisis independiente realizado sobre datos primarios y que los cruces pueden contener errores, por lo que los resultados deben considerarse con esa salvedad.