La discusión comenzó por el operativo previsto para la visita de León XIV. El Gobierno de la Ciudad había planteado trasladar la Marcha del Orgullo al 21 de noviembre, argumentando que la llegada del Papa demandará un despliegue extraordinario de seguridad, tránsito, emergencias y otros servicios.
La medida porteña incluyó además una resolución que establece que entre el 6 y el 13 de noviembre no se autorizarán eventos, diversiones o actos en el espacio público, con excepción de las actividades vinculadas con la agenda oficial del Papa. La restricción alcanza, por lo tanto, al 7 de noviembre, fecha en la que estaba convocada la marcha.
Los organizadores habían rechazado modificar la fecha y ratificado la convocatoria original. En una carta dirigida a Macri señalaron que la movilización requiere meses de organización y que miles de personas ya compraron pasajes, reservaron alojamiento y coordinaron su participación desde distintas provincias. También remarcaron que la Marcha del Orgullo porteña funciona como referencia para otras movilizaciones que se realizan en el país.
La Comisión Organizadora también había cuestionado que el Papa llegue a la Argentina el 8 de noviembre, es decir, un día después de la fecha prevista para la marcha, y sostuvo que la Ciudad cuenta con recursos para coordinar ambos acontecimientos.
Ahora, según anticipó Macri, las partes avanzaron hacia un acuerdo para mover la movilización. Sin embargo, la nueva fecha y los términos definitivos todavía deben quedar formalizados, por lo que por el momento el entendimiento sigue en etapa de negociación.
La visita de León XIV está prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, con actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján. La Marcha del Orgullo, en tanto, había sido convocada originalmente para el sábado 7.