“Nos ofrecieron 300 kilos de bronce. Lo que estaba en el horno. No es nada. Es lo que les sobraba. ¿Con eso qué hacemos?”, contó uno de los trabajadores. El testimonio registrado ayer en Futuröck muestra el impacto de la situación entre los empleados, que todavía esperan saber cómo y cuándo cobrarán lo que se les adeuda.
La situación de Vaspia no implica que la legislación laboral permita reemplazar una indemnización por despido con bronce. De hecho, la Ley de Contrato de Trabajo establece que el salario debe pagarse en dinero y fija un límite para los pagos en especie. La nueva reforma laboral modificó distintos aspectos de la remuneración, pero no creó una autorización para que una empresa pueda cancelar una indemnización entregando bienes de su producción.
Por eso, el bronce aparece en este caso como una propuesta denunciada por los trabajadores para afrontar parte de una deuda, no como una modalidad de indemnización establecida por la reforma de Javier Milei. La diferencia es importante: presentar una cosa como la otra sería jurídicamente incorrecto.
Lo que sí permite poner el caso en contexto es la situación del mercado laboral que atraviesa Argentina. Uno de los objetivos centrales que el Gobierno atribuyó a su reforma fue impulsar la registración y facilitar la incorporación de trabajadores al empleo formal. De hecho, el propio Ejecutivo presentó el Régimen de Promoción del Empleo Registrado como una herramienta destinada a regularizar trabajadores no registrados o deficientemente registrados.
Los datos disponibles muestran, sin embargo, que la informalidad no está retrocediendo. En el segundo trimestre de 2026 alcanzó el 45% de los ocupados, 1,8 puntos porcentuales más que un año antes. En términos absolutos, hubo unos 348.000 trabajadores informales más que en el mismo trimestre de 2025, según el informe del IIEP-UBA a partir de los datos del INDEC.
Al mismo tiempo, la cantidad de trabajadores registrados también cayó. En junio había 12.773.395 personas con trabajo registrado, 116.866 menos que un año antes, de acuerdo con los datos del SIPA publicados por la Secretaría de Trabajo. La caída se concentró especialmente en sectores como la industria y la construcción.
En Vaspia, mientras tanto, el problema es mucho más concreto: 60 trabajadores que llevan meses reclamando sus salarios, una fábrica de más de seis décadas que dejó de producir y un horno que finalmente se apagó.
Y en lugar de un cheque, una transferencia o una indemnización, la propuesta que quedó en el medio del conflicto fue de las más insólitas: 300 kilos de bronce para vender.