Según la información difundida por el proyecto ucraniano “Quiero Vivir”, todo comenzó en abril de este año, cuando Ibrahim encontró una publicación que ofrecía un trabajo “bien remunerado”. Después de completar una solicitud, fue incorporado a un grupo de WhatsApp donde se coordinaba el traslado de ciudadanos latinoamericanos hacia Rusia.
La propuesta, según otros reportes sobre el caso, estaba vinculada a un supuesto trabajo de logística para el Ministerio de Defensa ruso, con una remuneración que podía alcanzar los 20.000 dólares. Ibrahim ni siquiera tenía pasaporte para viajar al exterior, pero el reclutador habría gestionado la documentación, la visa y los pasajes.
El argentino viajó con escalas en Roma y Estambul y llegó a Moscú el 11 de abril. Allí se encontró con otros ciudadanos de Colombia, Perú y México que también habían llegado con la intención de incorporarse a las fuerzas rusas.
Desde la capital rusa fueron trasladados a un centro de entrenamiento en la región de Vorónezh. La preparación militar habría sido limitada y, apenas unas semanas después, en mayo, Ibrahim fue enviado al frente de Lyman, donde quedó incorporado como soldado raso del 272.º Regimiento de Fusileros Motorizados.
El 6 de julio resultó gravemente herido durante una operación militar y permaneció internado durante unas tres semanas. Sin haberse recuperado completamente, volvió a ser enviado a una unidad del Ejército ruso, esta vez al 347.º Regimiento de Fusileros Motorizados.
A mediados de agosto llegó el desenlace inesperado: las fuerzas ucranianas lo capturaron y lo trasladaron a un campo de prisioneros de guerra, donde permanece junto con otros extranjeros que combatían para Rusia.
El caso fue presentado por “Quiero Vivir” como un ejemplo de los mecanismos de reclutamiento de extranjeros mediante redes sociales. La organización sostiene que ciudadanos de distintos países son captados con propuestas laborales y posteriormente incorporados a las tropas rusas.
Así, lo que para Ibrahim comenzó con una búsqueda de trabajo en Facebook terminó con un viaje a Rusia, un entrenamiento militar, el envío al frente, una grave herida y su captura durante la guerra.