Cultura

Leo Sbaraglia y Gustavo Bassani estrenan “Las Maldiciones” en Netflix

El cine y las series argentinas consolidaron un lenguaje propio, capaz de combinar el suspenso con una profunda mirada social. En ese contexto, el estreno de “Las maldiciones” en Netflix se presenta como un nuevo y ambicioso hito, una miniserie que se atreve a contar una historia de enorme complejidad moral y política en tan solo tres episodios con una narrativa no lineal. Basada en la aclamada novela de Claudia Piñeiro, la serie nos sumerge en un thriller político y familiar que promete ser tan audaz como entretenido, un relato que demuestra la habilidad del talento argentino para construir tensión desde la intriga.

La historia nos transporta al norte de Argentina, donde el hombre de confianza del gobernador secuestra a su hija durante una votación crucial sobre la explotación de litio. Pero este punto de partida explosivo es solo el inicio. La serie profundiza con una intensidad dramática en las dos dimensiones que chocan a lo largo de la trama: la esfera íntima y la fría maquinaria del poder. En este tenso escenario, las verdaderas “maldiciones familiares” de las que habla el título, arrastradas por 13 años de secretos, se revelan con un peso emocional que justifica cada minuto.

La miniserie sobresale por la brillantez de su elenco. Gustavo Bassani, a quien vimos hacer algo excepcional en “Iosi, el espía arrepentido”, nos regala una actuación alucinante en la piel de un personaje complejo que se revela como un antihéroe inesperado pero con un matiz humano, sensible y resentido aunque dispuesto a todo. A su vez, el drama cuenta con un actor de la talla de Leonardo Sbaraglia, un especialista en encarnar a figuras que son el reflejo del manejo más hipócrita del poder. Su rol, que por momentos nos recuerda a su reciente trabajo en “Menem”, es un exponente de la cruda realidad del cinismo político que impregna cada una de las escenas.

Mónica Antonópulos y Alejandra Flechner son una dupla perfecta en este ida y vuelta de manipulación, excentricidades y mentiras con la política como principal abusador de las normas. Aunque, claro, qué brillante cuando aparecen figuras como las de Francesca Varela, una revelación que con la empatía de Bassani – su compañero en los tres episodios – es brillante y también demoledora por la fuerza de su interpretación.

“Las maldiciones” es una miniserie brillante y potente, cuya narrativa no lineal está repleta de giros inesperados que la hacen completamente atrapante. En solo tres episodios, la ficción es capaz de exponer las peores prácticas de la “fauna política” y las profundas “maldiciones” que persiguen a sus personajes. Todo esto, además, tiene como telón de fondo el imponente y hermoso paisaje del norte argentino, un personaje más en este relato que, aunque quizás peca de una resolución algo abrupta, resulta una propuesta eficaz, reveladora y que perfila para convertirse en lo mejor del año en Netflix.

Redacción Somos Citrica

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