La industria textil atraviesa una fuerte crisis productiva y laboral: en apenas un año perdió 16.536 puestos de trabajo formales y las fábricas funcionan con menos de la mitad de su capacidad instalada.
El dato surge de un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), que relevó la situación de los sectores textil, confección, cuero y calzado. En junio, el conjunto registró 92.531 trabajadores formales, 16.536 menos que en el mismo mes de 2025.
La pérdida de empleos se aceleró durante el último año. Mientras entre diciembre de 2023 y junio de 2025 se habían perdido unos 650 puestos por mes en promedio, en los doce meses siguientes el ritmo trepó hasta aproximadamente 1.380 empleos mensuales.
El deterioro también se refleja en las fábricas. En junio había 4.282 establecimientos textiles y de confección activos, 517 menos que un año antes. Son, en promedio, unos 43 establecimientos menos por mes.
A esto se suma el derrumbe de la producción. En julio, la actividad textil cayó 13% interanual y acumuló un retroceso del 22,6% durante los primeros siete meses de 2026. El sector quedó entre los de peor desempeño dentro de la industria.
La capacidad productiva también permanece fuertemente ociosa. En julio, las plantas textiles utilizaron apenas el 45,3% de su capacidad instalada, frente al 58,2% registrado por el conjunto de la industria manufacturera.
La caída del sector ocurre además en un contexto de fuerte crecimiento de las importaciones de productos textiles terminados, mientras se redujo el ingreso de distintos insumos utilizados por la producción nacional. Esta combinación viene siendo señalada por las entidades empresarias como uno de los factores que profundizan el deterioro de la industria local.
Desde FITA advirtieron que recuperar los puestos de trabajo y la capacidad productiva que se pierden resulta cada vez más difícil. “Las empresas quieren trabajar, pero la industria textil opera con más de la mitad de su capacidad sin utilizar”, señaló su gerenta general, Celina Pena.
Los números muestran así una doble caída: menos producción y menos empleo, mientras cientos de establecimientos dejaron de funcionar durante el último año.