La economía que no llega al bolsillo: el pesimismo supera al optimismo en la era Milei
BY Redacción Somos Citrica
08/10/2026
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La promesa de una recuperación económica todavía no logra traducirse en una mejora de las condiciones de vida para una parte creciente de los argentinos. Un relevamiento de la consultora Moiguer mostró que, por primera vez desde que Javier Milei llegó al Gobierno, quienes creen que la situación económica empeorará durante los próximos 12 meses superaron a quienes esperan una mejora.
El 41% de los encuestados tiene una perspectiva negativa sobre el futuro económico, mientras que apenas el 38% espera una mejora. El dato marca un cambio respecto de 2025, cuando el optimismo había llegado a su máximo de 52%.
La caída de las expectativas tampoco se limita a los sectores más golpeados por la crisis. Uno de los datos más significativos del estudio es que el deterioro se concentra entre los jóvenes y los hogares de mayores ingresos, dos grupos que habían mostrado un mayor nivel de optimismo respecto del rumbo económico del Gobierno.
Entre los hogares de mayor capacidad adquisitiva, las expectativas positivas cayeron 24 puntos en comparación con el tercer trimestre de 2025. Entre los jóvenes de 16 a 25 años, el retroceso fue de 17 puntos.
Según el informe, el cambio refleja una distancia cada vez mayor entre los indicadores macroeconómicos y la situación cotidiana. “La recuperación de la macro no implica necesariamente una mejora del bienestar individual”, señaló la consultora.
El deterioro de los ingresos ayuda a explicar esa percepción. En comparación con enero de 2023, el poder adquisitivo de los salarios cayó 11 puntos y el ingreso disponible de los hogares se redujo 17 puntos. Al mismo tiempo, los servicios y el transporte aumentaron su peso sobre el salario promedio en 11 puntos.
El resultado es una economía en la que algunos sectores muestran crecimiento, pero esa recuperación no se distribuye de la misma manera entre los hogares. El informe señala que la actividad se concentra especialmente en ramas vinculadas al agro y la minería, mientras el consumo masivo acumula más de dos años de caída.
La encuesta también registra cambios en los hábitos familiares: más hogares modifican sus consumos, reemplazan marcas y productos y recurren al endeudamiento para afrontar gastos cotidianos.
Así, el problema ya no aparece solamente como una cuestión de expectativas. Para una parte cada vez mayor de la población, la pregunta es si el crecimiento que muestran algunos indicadores terminará llegando alguna vez al ingreso disponible y al consumo cotidiano.