El gobernador bonaerense retomó uno de los conceptos que viene utilizando para describir el deterioro de la actividad fabril y volvió a hablar de «industricidio». Esta vez, incluso fue más allá y lo definió como un «plan de exterminio de la industria nacional».
Según Kicillof, las consecuencias ya se sienten en distintos sectores y no se trata de un problema concentrado en una determinada rama de la producción. En su exposición aseguró que «de 10 sectores productivos le va mal a todos» y sostuvo que la situación atraviesa al conjunto de la industria.
En la misma línea, cuestionó la idea de que la recuperación llegará simplemente como consecuencia de una mejora de las variables macroeconómicas. «La política económica está andando bien en el sentido de dar los frutos esperados. Está quebrándolos a todos ustedes. Es el objetivo», lanzó ante los industriales.
Pese al diagnóstico crítico, Kicillof planteó que el deterioro del entramado industrial no es irreversible. Allí apareció la definición que marcó el cierre de su discurso: «La buena noticia es que con otro rumbo se puede revertir la situación».
Para el gobernador, el camino pasa por modificar la política económica y recuperar herramientas de política industrial. En ese sentido, defendió la intervención del Estado y aseguró que las principales economías del mundo mantienen políticas destinadas a proteger y desarrollar sus sectores productivos.
«En los lugares donde hay industria, donde hay desarrollo industrial, donde hay pujanza, donde hay inserción internacional, donde hay desarrollo tecnológico, en esos lugares siempre hay Estado», sostuvo.
Kicillof también afirmó que la Argentina está avanzando en una dirección diferente a la de otros países y cuestionó que el Gobierno nacional presente su política como una consecuencia inevitable de una determinada corriente económica.
«Hay que cambiar la política económica», insistió, antes de remarcar que, a su entender, todavía existe margen para recuperar parte de las capacidades productivas que están siendo afectadas.
El acto contó con la presencia de la vicegobernadora Verónica Magario, funcionarios del gabinete bonaerense y representantes de distintas cámaras empresarias y sectores industriales, entre ellos el metalúrgico, cervecero, naval y juguetero.