Las diferencias responden principalmente a la mayor incidencia de algunos rubros en la nueva estructura del índice. En particular, educación y combustibles —dos de los capítulos con mayores subas en marzo— tendrían un peso aproximadamente tres puntos porcentuales superior en el IPC actualizado.
Pese a haber anticipado la modificación, el Gobierno decidió postergar su implementación en febrero, lo que derivó en la salida de Marco Lavagna del organismo estadístico. Desde entonces, no hay precisiones sobre cuándo se adoptará formalmente la nueva metodología.
En términos generales, el IPC de marzo mostró una aceleración respecto de los meses previos, con un alza acumulada del 9,4% en el primer trimestre y una variación interanual del 32,6%. Los mayores incrementos se registraron en Educación (12,1%), Transporte (4,1%) y Vivienda, agua, luz y gas (3,7%).
Desde el Gobierno atribuyeron el resultado a factores transitorios. Durante el AmCham Summit 2026, el presidente Javier Milei sostuvo que el dato responde a la caída en la demanda de dinero en la segunda mitad del año pasado, junto con el impacto estacional de la educación, el aumento de la carne y las tensiones en Medio Oriente, que afectaron los costos de transporte.
“Tenemos que terminar de acomodar los precios relativos y converger hacia ahí. Lo que hay que hacer es tener paciencia”, afirmó el mandatario, quien remarcó que la política monetaria no se modificó y que la inflación de largo plazo tenderá a niveles internacionales.
En la misma línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que el proceso de desinflación se interrumpió en la previa electoral por una fuerte dolarización, pero aseguró que la tendencia se retomará en los próximos meses. “A partir de abril vamos a ver una desaceleración muy importante. La inflación va a tener certificado de defunción”, sostuvo.