El gobierno de Estados Unidos puso en marcha un plan para revocar progresivamente las visas de cientos de miles de extranjeros que ingresaron al país con permisos temporales y posteriormente solicitaron asilo.
El gobierno de Estados Unidos puso en marcha un plan para revocar progresivamente las visas de cientos de miles de extranjeros que ingresaron al país con permisos temporales y posteriormente solicitaron asilo.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, señaló que el proceso será continuo y progresivo, por lo que la cifra final de visados anulados variará con el tiempo.
A la misma vez, la cartera diplomática trabaja junto al Departamento de Seguridad Nacional para identificar a quienes ingresaron con visas de turismo, estudio o negocios y luego iniciaron trámites de asilo.
Desde el gobierno enfatizaron que las visas temporales se otorgan bajo el compromiso explícito de regresar al país de origen. “Obtener una visa con el fin de solicitar asilo es un fraude, lo que constituye un motivo para revocarla”, afirmó Pigott.
Para calificar al asilo en EE. UU. se exige estar físicamente en su territorio y demostrar persecución política, racial o religiosa. Sin embargo, la actual administración ha endurecido los filtros previos en las embajadas para bloquear de antemano a potenciales solicitantes.
Entre las directivas implementadas, los funcionarios consulares están obligados a preguntar a los solicitantes si han sufrido o temen sufrir malos tratos en sus países de origen. Los aspirantes deben responder verbalmente que “no” a ambas interrogantes para que el trámite continúe.
Esta nueva medida se suma a una política de deportación y restricción sin precedentes: el Departamento de Estado confirmó que ya revocó más de 175.000 visas desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, marcando un incremento drástico en las cancelaciones respecto a meses anteriores.