Estados Unidos habría ofrecido reanudar el suministro de petróleo a Cuba a cambio de que el presidente Miguel Díaz-Canel abandone el poder, en el marco de la creciente presión de la administración de Donald Trump sobre el gobierno de la isla.
Según la información difundida en las últimas horas, emisarios estadounidenses habrían planteado la propuesta a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y una de las personas que participó de los contactos entre Washington y La Habana. El planteo tendría como eje la posibilidad de garantizar nuevamente el acceso cubano al petróleo a cambio de un cambio en la conducción política del país.
La propuesta se conoce en medio de una situación económica y energética cada vez más crítica para Cuba. El bloqueo estadounidense al suministro de combustible profundizó los problemas de generación eléctrica y provocó apagones prolongados en distintas zonas de la isla.
El gobierno cubano, por su parte, había asegurado esta semana que no existen negociaciones formales en curso con Estados Unidos. El canciller Bruno Rodríguez afirmó que “no hay negociaciones ni agendas”, aunque señaló que existe disposición a mantener los canales de comunicación abiertos.
La presión de Washington sobre La Habana se intensificó durante 2026. La administración Trump comenzó a obstaculizar el ingreso de petróleo a Cuba y amenazó con imponer medidas contra los países que continúen abasteciendo a la isla. La estrategia estadounidense apunta explícitamente a forzar cambios políticos en el gobierno cubano.
En este escenario, la posibilidad de utilizar el suministro energético como herramienta de presión vuelve a ocupar un lugar central. Cuba depende en gran medida de las importaciones de combustible para sostener su generación eléctrica y el funcionamiento de sectores básicos de su economía.
La crisis también generó contactos entre funcionarios y representantes de ambos países durante los primeros meses del año. Díaz-Canel había confirmado en marzo que existían conversaciones con Washington destinadas a buscar una salida a la situación energética, aunque el proceso posteriormente quedó estancado.
La eventual oferta estadounidense representaría un nuevo capítulo en la escalada entre ambos gobiernos: Washington buscaría condicionar el levantamiento de la presión petrolera a una modificación del poder político en Cuba, mientras que La Habana insiste en que cualquier diálogo debe desarrollarse sin condiciones que afecten su soberanía.
Por el momento, no hubo una confirmación oficial de Washington sobre la existencia de esta propuesta ni una respuesta pública de las autoridades cubanas al supuesto ofrecimiento.