El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil convocó este domingo al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para exigirle explicaciones tras los ataques verbales lanzados por el presidente Javier Milei contra Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva durante un acto político en San Pablo.
La escalada diplomática incluyó también la decisión del canciller brasileño Mauro Vieira de llamar a consultas a su propio embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli. A través de un comunicado oficial, las autoridades de la cancillería de Brasil expresaron su profundo malestar con una postura contundente: “No hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo brasileño”.
Durante su intervención en la convención del Partido Liberal, el jefe de Estado argentino calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario”, mientras que tildó de “basura calva” al ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.
Asimismo, Milei cuestionó la transparencia del oficialismo brasileño en el ámbito comercial y sostuvo: “¿Sabe quién puso más plata en esta campaña antiargentina? El Gobierno de Brasil. Después vienen a hablar de interferencia. Además, jugaba un rol muy activo en la campaña del 2023. ¿Usted se olvida que los asesores de Massa eran un grupo de brasileños?”.
La participación del libertario en el evento político paulista se centró de manera exclusiva en brindar su respaldo explícito a la precandidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro. Durante su mensaje, el mandatario argentino defendió además la figura del expresidente Jair Bolsonaro, a quien definió como su “amigo injustamente encarcelado” en el marco de la causa judicial que investiga el intento de golpe de Estado de enero de 2023.
El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, manifestó su rechazo público ante las descalificaciones pronunciadas contra los integrantes del Poder Judicial de su país. En esa misma línea, el ministro de Relaciones Institucionales, José Guimarães, criticó la postura del visitante extranjero y expresó en sus redes sociales que esperaba que el mandatario aprovechara su estadía para “aprender que gobernar es cuidar a las personas, y no desmontar los derechos”.
Por su parte, el presidente nacional del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, tildó de inadmisible el comportamiento ofensivo de un jefe de Estado dentro del territorio vecino. A su vez, analistas y sectores empresariales argentinos advirtieron sobre el impacto económico de la crisis, mientras que el diplomático Jorge Argüello consideró los hechos como “la mayor imprudencia diplomática desde 1983” por el riesgo que implica para el comercio exterior.
La agenda oficial del mandatario argentino omitió cualquier tipo de contacto institucional con los miembros del Poder Ejecutivo encabezado por Lula. En su lugar, la gira concluyó con un encuentro junto al gobernador de San Pablo, Tarcísio Gomes de Freitas, quien le otorgó la distinción de la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz.