El episodio adquiere especial relevancia porque Cerimedo fue identificado como asesor personal de Rodrigo Paz y en los últimos meses había aparecido junto al mandatario en distintas actividades oficiales, incluso en una reunión en Estados Unidos con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio.
Beller, abogada y expareja de Cerimedo, recibió tres disparos frente a un hotel de Santa Cruz de la Sierra el 19 de agosto. La Justicia boliviana investiga el ataque como un intento de feminicidio y Cerimedo fue detenido un día después, cuando se encontraba en el aeropuerto de Viru Viru con intención de viajar a Buenos Aires. Él niega haber participado del atentado.
La investigación también incorporó mensajes encontrados en el teléfono del consultor. Uno de ellos es utilizado por los investigadores para intentar establecer una conexión con el ataque contra Beller. Según la reconstrucción difundida por distintos medios, el contenido de esas comunicaciones abrió nuevas líneas de investigación sobre posibles vínculos de Cerimedo con otras personas relacionadas con el poder político boliviano.
En paralelo, Cerimedo quedó involucrado en otra causa por presunto enriquecimiento ilícito con afectación al Estado. La Justicia ordenó que permanezca detenido preventivamente durante 180 días y dispuso su traslado desde Palmasola, en Santa Cruz, hasta Chonchocoro, considerada la cárcel de máxima seguridad de Bolivia.
El consultor rechaza las acusaciones y sostiene que es inocente. También cuestionó la investigación y afirmó que deberá demostrarse la verdad de lo ocurrido. En declaraciones durante el traslado, volvió a apuntar contra Beller y sostuvo que ella tendrá que explicar ante la Justicia lo que, según su versión, serían “mentiras” en su contra.
El caso tiene además una dimensión política que trasciende a Bolivia. Antes de trabajar junto a Rodrigo Paz, Cerimedo había ganado notoriedad en Argentina por su vínculo con Javier Milei y por su participación en campañas digitales de la derecha latinoamericana. Su detención en Bolivia también generó investigaciones y cuestionamientos sobre sus actividades políticas y digitales en otros países de la región.
Mientras la Justicia boliviana avanza con las dos investigaciones, Cerimedo permanecerá en Chonchocoro bajo prisión preventiva. Su vínculo con Rodrigo Paz, las acusaciones de Beller y los mensajes encontrados en su teléfono mantienen el caso abierto y con nuevas derivaciones políticas y judiciales.