La investigación reconstruyó además distintas publicaciones realizadas por Parisini. Entre ellas figura un mensaje dirigido a Paulón en enero de 2024 que decía “Vas a correr”, otra publicación de febrero de ese año en la que sugirió vínculos del diputado y de Mónica Fein con el narcotráfico y un mensaje de julio de 2025 en el que relacionó las políticas de identidad de género con la pedofilia y el abuso infantil. La fiscalía analiza esas publicaciones dentro de una hipótesis de hostigamiento sostenido y no como hechos aislados.
De la “calle online” al Ministerio Público
La escena tiene algo de paradoja para un dirigente que construyó buena parte de su influencia política desde las redes: esta vez no tuvo una pantalla delante, sino una fiscalía.
La “calle online” fue durante años uno de los territorios centrales de la militancia digital libertaria: provocaciones, cruces, campañas contra dirigentes opositores y una lógica de confrontación permanente que convirtió a influencers como Parisini en actores con una llegada considerable dentro del universo oficialista.
De hecho, el propio Milei salió públicamente a respaldarlo en diciembre de 2024, cuando defendió a Parisini después de la polémica por su presentación de Las Fuerzas del Cielo. El Presidente sostuvo que sus declaraciones habían sido sacadas de contexto y cuestionó a quienes las criticaban.
Poco antes, Parisini había presentado a Las Fuerzas del Cielo como el “brazo armado” de La Libertad Avanza, aunque inmediatamente explicó que hablaba de los teléfonos celulares como “el arma más poderosa” para dar la batalla cultural. El episodio generó una fuerte polémica y puso en evidencia el nivel de cercanía política entre el influencer y el universo presidencial.
La cercanía tampoco quedó limitada a aquel acto. En 2026, Parisini continuó apareciendo como una de las voces del sector de Las Fuerzas del Cielo alineado con el asesor presidencial Santiago Caputo, incluso interviniendo públicamente en disputas internas de La Libertad Avanza.
Ahora, sin embargo, el escenario es otro. La fiscalía porteña investiga si parte de ese mecanismo de confrontación digital puede constituir un delito. Y la indagatoria marca un límite concreto: lo que se publica desde una cuenta con cientos de miles de seguidores también puede quedar bajo análisis judicial.
La causa todavía está en etapa de investigación y la indagatoria no implica una condena. Después de las declaraciones deberán continuar las medidas de prueba, entre ellas el análisis de publicaciones, emisiones del programa y material digital incorporado al expediente. También fueron citados otros comunicadores vinculados a los mismos episodios.
Por ahora, la imagen es difícil de pasar por alto: el Gordo Dan, acostumbrado a hacer política desde la “calle online”, tuvo que cruzar la puerta del Ministerio Público para responder por lo que dijo y publicó desde esa misma pantalla.