A través del Decreto 103/2026, publicado el miércoles en el Boletín Oficial con la firma del presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el Gobierno prorrogó las sesiones extraordinarias del Congreso hasta el sábado 28 de febrero. El cambio agregó una jornada al cronograma previsto, que finalizaba el viernes 27.
La movida de la Casa Rosada tiene como único objetivo que la reforma laboral sea sancionada antes de que concluyan las sesiones extraordinarias. De ese modo, el Presidente podrá exhibir un triunfo legislativo el 1º de marzo en el Congreso, durante el discurso de inauguración del nuevo período de sesiones ordinarias.
La aprobación en Diputados con la modificación que implicó la eliminación del artículo 44 sobre las licencias médicas obliga al Senado a debatir nuevamente el texto. La Cámara alta podrá aceptar las modificaciones o insistir con su redacción original.
El oficialismo apunta a que la ley obtenga sanción definitiva el viernes 27 de febrero, horas antes del cierre del período extraordinario y de la Asamblea Legislativa del 1° de marzo.
Tal como sucedió la semana pasada durante el debate de la reforma laboral en el Senado, las fuerzas de seguridad reprimieron a un grupo de manifestantes que protestaban en las inmediaciones del Congreso mientras el proyecto era tratado en la Cámara de Diputados.
Ante una multitud de manifestantes, la Policía abrió el vallado que los separaba de la gente y comenzó a detener a personas que protestaban en el lugar. Las motos y la infantería avanzaron en un operativo de seguridad desmesurado, mientras en el Congreso se debatía la reforma laboral.
Diversas organizaciones de derechos humanos, tomando fuentes de la fiscalía, aseguran que hay al menos 14 personas detenidas (9 por la Policía Federal y 5 por la Policía de la Ciudad). No se sabe si entre ellas se encuentran cuatro personas que fueron demoradas a primera hora de la tarde en la zona, que no estaban relacionadas con la manifestación.
En la transmisión en vivo de C5N se vio cómo un grupo numeroso de la Policía Federal Argentina maniató y sujetó en el piso, con golpes de puños y patadas, a un hombre del que no se sabe la identidad ni tampoco el lugar al que fue trasladado.
La brutal represión ocurrió en una zona cercana al palacio legislativo y tuvo como fin desalojar a los trabajadores, sindicalistas y vecinos que había en el lugar. Con una fuerte presencia de los uniformados -2.000 efectivos, que coparon la Plaza del Congreso-, hubo balazos de gomas, gases lacrimógenos, corridas y camiones hidrantes avanzando sobre la Avenida Rivadavia.