No es modernización.
No es actualización.
Es retroceso.
Detrás del discurso de la ‘libertad’ y la ‘modernidad’ se esconde un programa político, económico y financiero que recorta derechos históricos, debilita la negociación colectiva, extiende la jornada laboral, reduce indemnizaciones y consolida salarios a la baja. Es la agenda del Fondo Monetario Internacional convertida en ley.