Más de 13 millones de ecuatorianos están habilitados este domingo para participar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador, con Luisa González como candidata por el partido Revolución Ciudadana (RC) y referente correísta, y Daniel Noboa, candidato por Acción Democrática Nacional (ADN) y actual mandatario.
En la campaña, los candidatos buscaron polarizar y profundizar las diferencias y le hablaron más a sus votantes duros que a los indecisos. El balotaje se enmarca en la dicotomía correísmo-anticorreísmo y crece la incertidumbre por el resultado, con encuestas muy parejas.
En la primera vuelta, celebrada en febrero, Noboa ganó con un 44,17%, pero por un margen mucho más estrecho del que anticipaban las encuestas: menos del 1%. Lo de González fue prácticamente un empate técnico: obtuvo el 43,97%.
Noboa, de 37 años, pertenece a una de las familias más ricas del país, con un largo linaje de empresarios. González, de 47, es una abogada con pasado en el gobierno de Rafael Correa, hoy exiliado en Bélgica.
Las elecciones se realizarán con un amplio operativo de seguridad para custodiar las urnas y garantizar el derecho al voto, amenazado por la violencia criminal que golpea al país desde hace unos años, en especial por el narcotráfico. Se movilizarán 100.000 miembros de las fuerzas de seguridad, repartidos entre 60.000 policías y 40.000 militares.
Luisa González está ante la gran posibilidad de regresar a la Revolución Ciudadana al poder, después de varios años de derrotas electorales y, denuncian ellos, una persecución político-judicial iniciada en el gobierno de Lenin Moreno, el sucesor de Rafael Correa que terminó enfrentado con él.
Su propuesta de gobierno se asemeja a las líneas centrales de los gobiernos de Correa: intervencionismo estatal, subsidios y políticas sociales nuevas. Su mensaje de campaña fue menos técnico y giró alrededor del futuro y la esperanza.
“Hoy no camino sola, caminamos juntos: los mejores hombres y mujeres, sin distinción, con un solo compromiso: servir al Ecuador. Se acabó el odio, se acabó la confrontación. ¡La unidad es real y es por la justicia social, #PorLaVida!”, prometió en sus redes sociales.
En tanto, Daniel Noboa busca la reelección de su corto mandato. Asumió la presidencia a fines de 2023 luego de que el entonces mandatario de derecha Guillermo Lasso disolviera el parlamento y llamara a comicios ante la amenaza de ser destituido en un juicio político. El ganador fue Noboa. Su mandato estuvo atravesado por una larga crisis, enfrentamientos con su vice, Verónica Abad, aumento de la inseguridad y el narcotráfico, y apagones de luz. A pesar de ello, ganó la primera vuelta y quiere repetir este domingo.
Su gobierno se ha enfocado en “recuperar la esperanza del país” y tener “mano dura” contra la delincuencia, según afirmó en el debate presidencial. Hoy promete modernizar el país y realizar reformas liberales en la economía y aumentar la inversión en seguridad, con mayor participación de las fuerzas armadas.
Busca mostrarse como un hombre fuerte que lucha contra los desafíos. En su redes sociales pidió: “Este país no podemos regalárselo a las mafias. Jamás cederemos, seguiremos avanzando, seguiremos yendo hacia adelante. Gracias, Guayaquil”.