Las imágenes muestran a trabajadores sacando cajas del agua y poniendo a salvo revistas, libros, guiones y documentación histórica que se encontraba almacenada en el galpón de la avenida Amancio Alcorta al 2200.
El edificio fue elegido por la gestión porteña para trasladar parte de las colecciones y áreas del Museo del Cine. Se trata de un inmueble alquilado que todavía atraviesa tareas de acondicionamiento y que tiene contrato vigente hasta marzo de 2029.
La inundación expuso las condiciones del lugar y generó preocupación entre quienes trabajan en la institución y organizaciones vinculadas al Museo. La Asociación de Amigos del Museo del Cine advirtió que allí se encuentra patrimonio público que, en muchos casos, es “único e irremplazable”.
Desde el Gobierno de la Ciudad explicaron que el agua ingresó porque una cámara de desagote no funcionó correctamente. Según la versión oficial, el inconveniente fue solucionado y los materiales fueron trasladados a sectores secos.
Pero las imágenes muestran otra parte de la historia: mientras la estructura de la nueva sede no pudo contener el agua, fueron los propios trabajadores quienes tuvieron que actuar de urgencia para evitar que el patrimonio se perdiera.
El Museo del Cine conserva una de las colecciones audiovisuales más importantes del país, con películas, fotografías, afiches, equipamiento, vestuario, libros y documentos vinculados con la historia del cine argentino. Su acervo incluye más de 90.000 rollos de película, además de miles de fotografías y piezas originales.
La escena vuelve a poner bajo discusión una decisión de la gestión de Jorge Macri: trasladar patrimonio cultural de enorme valor a una sede que todavía no terminó de acondicionarse y que ahora quedó expuesta por una inundación.
El Gobierno porteño sostiene que se trató de una falla puntual en el sistema de desagote. Mientras tanto, los trabajadores del Museo tuvieron que hacer el trabajo contrarreloj para salvar materiales que, si se pierden, no pueden volver a recuperarse.