El menor había sido derivado desde un hospital de Llallagua, en el norte del departamento de Potosí, hacia la capital departamental para recibir atención especializada. Sin embargo, las obstrucciones en las carreteras obligaron al vehículo sanitario a modificar el recorrido y dirigirse hacia Oruro. El niño murió durante el trayecto.
A través de un comunicado, el Ministerio de Salud expresó sus condolencias a la familia y remarcó que “la vida está por encima de cualquier conflicto”. Además, volvió a reclamar la habilitación de corredores humanitarios para garantizar el paso de ambulancias y el acceso a atención médica urgente.
Janet, una ciudadana boliviana, habló con el periodista Adrián Salonia directo desde Bolivia para C5N y expresó su preocupación por el estado de los hospitales: «Hay Comité de Emergencias que se están abriendo en los hospitales públicos bolivianos. No, la situación es terrible aquí en Bolivia, ¿no? Porque deberían dar prioridad a los hospitales».
«Supuestamente hay ayuda del gobierno argentino que está trayendo aviones Hércules, pero no se ve esa ayuda. Aquí ya se están suspendiendo, como dicen, las operaciones, no hay oxígeno. Lo que preocupa es eso, las personas más necesitadas o las que sufren más, ¿no?», comentó.
La crisis se desarrolla en medio de protestas y cortes de rutas impulsados desde hace más de dos semanas por sindicatos campesinos aimaras, organizaciones sociales y sectores afines al ex presidente Evo Morales. Los manifestantes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Las protestas comenzaron en La Paz, pero en los últimos días se extendieron a las ciudades de Oruro, Cochabamba, Santa Cruz, Potosí y Chuquisaca. Los bloqueos provocaron complicaciones en el abastecimiento de alimentos, combustible y suministros médicos, incluido oxígeno medicinal, especialmente en La Paz y la ciudad vecina de El Alto.
La Cámara Nacional de Industrias de Bolivia estimó pérdidas superiores a los u$s600 millones de dólares para el sector productivo debido a la paralización del transporte y la actividad comercial. Frente al agravamiento de la situación, el Gobierno boliviano, la Defensoría del Pueblo y la Iglesia Católica reiteraron el pedido a los manifestantes para que permitan el funcionamiento de corredores humanitarios destinados al traslado de ambulancias, medicamentos, alimentos y combustible.