Según relató Fassetta, el domingo 24 de mayo, alrededor de las 11:30 de la mañana, regresó junto a un amigo al domicilio de Juan del Campillo al 878, en barrio Cofico. Ingresó a la habitación donde él solía dormir y luego se dirigió hacia la cocina, atravesando el patio sin encontrar a nadie.
Su intención era avisar a la mujer de Barrelier que estaba acompañado e iban a tomar una cerveza en la habitación. Como no la encontró, decidió enviar un mensaje al acusado para informarle de su presencia. Sin embargo, no obtuvo respuesta y, desde ese día, no volvió a verlo.
Según relató, en ese momento lo único que le llamó la atención fue la presencia de un acolchado claro sobre la cama, distinto al que había dejado el sábado, de color gris oscuro. El resto de la habitación y la casa se encontraban sin cambios aparentes.
Según contó el periodista Leo García, el detenido declaró que trabajaba en un kiosco y que a Barrelier lo conoció en la cancha de Instituto. Debido a problemas familiares, recibió la exclusión del hogar y, entonces, su amigo le ofreció la habitación para vivir.
Fassetta aseguró trabajar en un kiosco, un dato que los investigadores pusieron bajo análisis en relación con la primera excusa que había dado Barrelier: que había ido a comprar cigarrillos y una gaseosa. Sin embargo, en el kiosco del barrio afirmaron no haberlo visto.
Según trascendió, la estrategia que ambos planeaban sostener antes del hallazgo del cuerpo consistía en que Osvaldo declarase que Barrelier había pasado a buscarlo por ese lugar, con el objetivo de respaldar su versión de los hechos.