Cultura

Buscó a su padre desaparecido en El Infierno y 50 años después vuelve para presentar su nuevo libro

Hace 49 años, Silvia Álvarez llegó hasta la Brigada de Investigaciones de Lanús buscando a su padre, que había sido secuestrado durante la última dictadura. Era estudiante de Derecho y, después de recorrer distintos lugares en busca de información, logró saber que el hombre estaba detenido en ese lugar, que años más tarde sería conocido como “El Infierno”. Ahora, casi medio siglo después, el destino la lleva nuevamente allí: el lunes 14 de septiembre presentará su libro “Una memoria como caldero” en el actual Espacio de la Memoria de Avellaneda.

La historia familiar de Silvia comenzó una madrugada de 1977, cuando un grupo de hombres se llevó a su padre de su casa, en Ezeiza. Lo sacaron en calzoncillos y delante de su esposa y sus dos hijos más pequeños. La familia quedó sumida en la confusión y durante los primeros momentos ni siquiera recibió una explicación sobre lo que estaba ocurriendo.

Silvia, que en ese momento estudiaba Derecho y era militante, comenzó una búsqueda desesperada. Primero intentó encontrarlo en Coordinación Federal y después siguió las pistas que podían llevarla hasta el Puerto. Finalmente, una información aportada por el hermano de una costurera del barrio, que era policía en Lanús, permitió saber dónde estaba: lo habían llevado a la Brigada de Investigaciones de Lanús.

Años después, ese lugar sería identificado como “El Infierno”, uno de los centros clandestinos de detención que funcionaron durante el terrorismo de Estado en la provincia de Buenos Aires. La brigada dependía de la estructura represiva de la Policía Bonaerense y funcionó como centro clandestino entre 1976 y 1978. Por allí pasaron cientos de personas, entre ellas trabajadores y militantes políticos y sindicales, muchos de los cuales permanecen desaparecidos.

En el caso de la familia Álvarez, la historia tuvo un desenlace distinto: después de días de búsqueda, lograron encontrar al padre de Silvia y conseguir su liberación. Del día en que lo encontraron y pudo hablar con él, quedó una frase de su padre ‘Cacho’ que resume lo que atravesaban quienes estaban detenidos: “Sáquenme de acá, que me van a hacer cantar hasta la Cumparsita”.

El paso del tiempo transformó también al lugar. La antigua Brigada de Investigaciones de Lanús dejó de funcionar como dependencia policial y fue transferida en 2016 a la Municipalidad de Avellaneda para convertirse en un espacio dedicado a la memoria. La recuperación del sitio permite que un lugar que durante la dictadura estuvo asociado a la persecución, el secuestro y la tortura pueda ser recorrido hoy desde otra perspectiva: para conocer lo que ocurrió, preservar los testimonios y mantener viva la memoria de las víctimas.

Ese será el escenario elegido para la presentación de “Una memoria como caldero”, la novela de Silvia Álvarez publicada por Editorial La Andariega. El libro vuelve a poner en el centro la relación entre las historias personales y los acontecimientos colectivos, con la memoria, el amor y la resistencia como algunos de sus ejes.

La novela también recupera episodios de la última dictadura en Jujuy, particularmente en la zona de Calilegua y Libertador General San Martín, donde los llamados Apagones de Ledesma marcaron uno de los capítulos más crudos de la represión.

Durante julio de 1976, los cortes de electricidad fueron utilizados en medio de operativos de secuestro en ambas localidades. Las fuerzas represivas realizaron detenciones masivas y muchas de las personas capturadas fueron trasladadas a lugares clandestinos de detención. Distintas investigaciones estiman que alrededor de 400 personas fueron detenidas durante aquellos operativos y que decenas continúan desaparecidas.

Los apagones también quedaron asociados a la participación del ingenio Ledesma en aquellos operativos. Las investigaciones y testimonios reunidos durante décadas señalaron el uso de vehículos de la empresa para los secuestros y analizaron el vínculo entre el poder económico de la zona y la estructura represiva. El caso de Ledesma se convirtió así en uno de los ejemplos más estudiados sobre la articulación entre sectores empresariales y el terrorismo de Estado.

Esas historias forman parte de la memoria que Álvarez recupera en su libro y que ahora vuelve a encontrarse con su propia historia personal. La mujer que hace casi medio siglo llegó hasta la Brigada de Lanús buscando a su padre regresará al mismo lugar para hablar de una obra atravesada por las marcas que dejó aquella época.

La presentación de “Una memoria como caldero” será el lunes 14 de septiembre a las 17.30 en el Espacio de la Memoria de Avellaneda – Ex El Infierno, ubicado en 12 de Octubre 234, Avellaneda. El encuentro contará además con el acompañamiento musical de Valentín Martínez Weisz, en piano y voz.

Así, el regreso de Silvia Álvarez a ese espacio tendrá un significado que va más allá de la presentación de una novela: casi cinco décadas después de haber entrado allí buscando respuestas sobre su padre, volverá al antiguo centro clandestino convertido ahora en un lugar de memoria para contar, a través de la literatura, parte de una historia que todavía busca ser recordada.

Redacción Somos Citrica

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