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Brasil: Lula lanza un nuevo plan para sacar a millones de familias del sobreendeudamiento

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva lanzó una nueva etapa del Desenrola Brasil, el programa destinado a aliviar el endeudamiento de las familias. Esta vez, el Estado comprará directamente a los bancos las carteras de créditos en mora y trasladará los descuentos a los deudores.

El Desenrola 3.0 apunta a personas físicas con deudas de entre 2 y 4 años y medio de atraso, principalmente de tarjetas de crédito y préstamos personales sin descuento por nómina. El Gobierno estima que existen alrededor de 300.000 millones de reales en deudas que encajan en ese universo.

La iniciativa prevé que la Unión destine hasta 15.000 millones de reales para comprar esas carteras mediante subastas. Los bancos deberán ofrecer una quita mínima del 90% y ese descuento deberá trasladarse a los deudores. El Ejecutivo calcula que podría beneficiar a unos 15 millones de personas y renegociar aproximadamente 150.000 millones de reales en deudas.

El Estado compra las deudas

El mecanismo cambia respecto de las primeras versiones del Desenrola. En lugar de que cada persona tenga que negociar individualmente con su banco, el Gobierno compra los créditos considerados de difícil recuperación y reestructura esas obligaciones.

La lógica es doble: sacar a millones de brasileños de una situación de morosidad prolongada y, al mismo tiempo, limpiar los balances de los bancos, que tienen dificultades para recuperar una parte de esos préstamos.

La discusión no es nueva. El Gobierno ya venía evaluando utilizar recursos públicos para adquirir deudas antiguas con fuertes descuentos. En septiembre, el Ministerio de Hacienda hablaba de quitas de hasta 95% en algunos casos.

Una economía atravesada por el endeudamiento

El lanzamiento del programa muestra la dimensión que alcanzó el problema del crédito de las familias brasileñas.

El objetivo no es solamente que los deudores vuelvan a pagar. También busca evitar que una parte importante de la población permanezca fuera del sistema financiero formal durante años, con dificultades para conseguir nuevos créditos, alquilar o realizar otras operaciones que requieren un historial limpio.

El Banco Central brasileño, además, viene analizando medidas para reducir los riesgos asociados al crecimiento de las modalidades de crédito más caras, como las tarjetas y los préstamos personales sin garantía. Entre las alternativas estudiadas aparecen mayores exigencias de capital para los bancos y reglas de protección para consumidores vulnerables.

El costo para el Estado

El programa tiene un límite fiscal de 15.000 millones de reales, que serán utilizados para adquirir las carteras con fuertes descuentos. El Gobierno sostiene que el desembolso será absorbido dentro del presupuesto mediante reasignaciones y que no implicará un aumento del gasto total previsto.

La apuesta oficial es que el costo para el Estado sea inferior al valor nominal de las deudas adquiridas. Si un banco tiene un crédito prácticamente incobrable, puede aceptar venderlo por una fracción de su valor y recuperar inmediatamente una parte del dinero.

Para las familias, en cambio, el beneficio puede ser mucho mayor: una deuda de larga data podría ser cancelada o refinanciada después de una quita de al menos 90%.

El desafío será evitar que el mecanismo se convierta simplemente en un alivio temporal. El propio Banco Central viene planteando la necesidad de acompañar estas medidas con reglas que reduzcan el riesgo de que las familias vuelvan a caer rápidamente en el sobreendeudamiento.

El calendario electoral

El anuncio también tiene un componente político ineludible: el primer turno de las elecciones presidenciales brasileñas está previsto para el 4 de octubre, por lo que el Desenrola 3.0 fue presentado apenas unos días antes de la votación.

El Gobierno de Lula anunció la medida junto con otras iniciativas dirigidas a los hogares, entre ellas nuevas restricciones a las apuestas online. Reuters señaló que las finanzas de las familias se encuentran entre las cuestiones que pesan sobre el escenario electoral brasileño.

El propio Lula presentó el programa como una herramienta para que el Estado intervenga directamente sobre las deudas. “Ahora, es el gobierno que va a comprar deuda y va a arreglar la vida de las personas”, afirmó al presentar la iniciativa.

Más allá de la disputa electoral, el dato de fondo es concreto: Brasil tiene un universo de cientos de miles de millones de reales en deudas familiares en mora y el Gobierno decidió utilizar recursos públicos para intentar sacar a millones de personas de esa situación.

El éxito del plan dependerá de si logra resolver esas deudas sin generar un nuevo ciclo de endeudamiento. Esa es precisamente la preocupación que ya aparece en las discusiones del Banco Central sobre el crédito de los hogares.

Redacción Somos Citrica

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