El documento promueve políticas de prevención basadas en evidencia científica, cooperación internacional y respeto por los derechos humanos. También plantea fortalecer los sistemas de salud, impulsar la investigación y la producción de insumos médicos, y garantizar financiamiento sostenible para responder ante futuras emergencias.
Uno de sus ejes es el acceso equitativo a los beneficios derivados del intercambio de patógenos y de información genética, que pueden utilizarse para desarrollar vacunas, tratamientos y herramientas de diagnóstico.
La iniciativa considera que las pandemias no son solamente un problema sanitario: también pueden afectar la economía, el desarrollo y la seguridad internacional. Por eso, propone mecanismos coordinados entre países para evitar que una nueva crisis encuentre a los sistemas de salud sin preparación.
Las objeciones de Estados Unidos y el alineamiento argentino
La declaración debía aprobarse por consenso en una reunión de alto nivel realizada en septiembre, pero las objeciones de Estados Unidos y otros países impidieron ese acuerdo. Finalmente, el texto fue llevado a votación en la Asamblea General.
Durante las negociaciones, el representante estadounidense cuestionó las referencias que consideraba ideológicas y las relacionadas con aspectos pendientes del Acuerdo sobre Pandemias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La Argentina acompañó el rechazo de Washington e Israel.
La decisión se suma a otros posicionamientos recientes de la diplomacia de Milei en Naciones Unidas. En marzo, los tres países también votaron en contra de una resolución que calificó la trata transatlántica de africanos esclavizados como “el crimen más grave contra la humanidad”.
El antecedente de la salida argentina de la OMS
El rechazo se produjo después de que la Argentina formalizara su salida de la OMS el 17 de marzo de 2026, una decisión anunciada por el Gobierno en febrero de 2025, siguiendo una medida impulsada por Donald Trump en Estados Unidos.
Tras la votación, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, celebró la aprobación de la declaración y pidió a los países cumplir los compromisos asumidos después de la pandemia de COVID-19.
“El mundo ha avanzado mucho desde la COVID-19. Instamos a los países a que cumplan ahora los compromisos adquiridos”, sostuvo.
La votación dejó a la Argentina junto a Estados Unidos e Israel frente a una declaración respaldada por una amplia mayoría de los miembros de la ONU. Aunque el documento no impone obligaciones legales, su objetivo es fortalecer la cooperación internacional para prevenir y responder a futuras crisis sanitarias.