Sociedad

Argentina perdió casi la mitad de sus nacimientos en una década: qué hay detrás de la caída de la natalidad

La Argentina atraviesa una transformación demográfica acelerada: en apenas diez años, la cantidad de nacimientos cayó casi a la mitad. En 2014 nacieron 777.012 bebés, mientras que en 2024 fueron 413.135. La reducción fue del 46,8%, uno de los descensos más pronunciados registrados en la historia reciente del país.

El fenómeno no se limita a una caída circunstancial de los nacimientos. También cambió la cantidad de hijos que tienen las familias y la edad en la que las personas deciden tenerlos. La tasa global de fecundidad se ubicó en torno a 1,2 hijos por mujer, un nivel considerado de fecundidad ultrabaja y muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional, estimado en 2,1 hijos por mujer.

El desplome se aceleró durante la última década

La cantidad de nacimientos ya venía descendiendo, pero la velocidad del proceso aumentó a partir de mediados de la década pasada. El salto entre 2014 y 2024 implica que dejaron de registrarse alrededor de 364.000 nacimientos anuales respecto del máximo de aquella serie.

El dato adquiere otra dimensión cuando se observa la evolución de la fecundidad: Argentina pasó de niveles cercanos a los 2,3 hijos por mujer durante la primera mitad de la década de 2010 a alrededor de 1,2 en 2024.

No se trata, además, de un fenómeno exclusivamente argentino. La reducción de la fecundidad es una tendencia extendida en América Latina, aunque Argentina se encuentra entre los países de la región que ya alcanzaron niveles considerados de fecundidad ultrabaja.

Menos hijos y maternidad más tardía

El cambio demográfico también está relacionado con una transformación en los proyectos de vida. La maternidad se posterga, aumentan los hogares sin hijos y crece la cantidad de personas que viven solas.

Un estudio de la Universidad Austral señala que entre las personas de 18 a 45 años existe una brecha importante entre la cantidad de hijos que tienen y la cantidad que desearían tener. En una encuesta citada por distintos medios, el 57% todavía no había alcanzado la cantidad de hijos que quería.

Esto permite distinguir dos fenómenos que muchas veces aparecen mezclados: que las personas quieran tener menos hijos y que tengan menos hijos de los que desean. En este último caso aparecen factores vinculados con las condiciones materiales para formar una familia.

El costo de formar una familia

Entre los factores analizados aparecen el costo de la vivienda, la situación laboral, la dificultad para compatibilizar trabajo y crianza y la distribución de las tareas de cuidado.

La cuestión económica adquiere especial peso porque tener hijos implica gastos durante muchos años y, al mismo tiempo, puede significar una reducción de ingresos para alguno de los integrantes del hogar cuando no existen redes suficientes de cuidado.

En ese contexto, el descenso de la natalidad no puede atribuirse a una única causa. Los especialistas citados en los estudios sobre el fenómeno señalan una combinación de transformaciones culturales, económicas y sociales: mayor participación femenina en el mercado laboral, postergación de la maternidad, cambios en las formas de convivencia y dificultades para sostener económicamente la crianza.

Una transformación que ya tiene consecuencias

La caída de los nacimientos modifica progresivamente la estructura de la población. A medida que ingresan menos niños y aumenta la proporción de adultos mayores, cambia la relación entre la población en edad de trabajar y quienes dependen de ella.

Eso tendrá consecuencias sobre las escuelas, el sistema de salud, el mercado laboral, las jubilaciones y las políticas de cuidado durante las próximas décadas.

También cambia la dinámica de las ciudades: menos niños implica, a largo plazo, una menor demanda de determinados servicios educativos, mientras que el envejecimiento de la población aumenta la necesidad de servicios vinculados con la salud y los cuidados.

La Argentina todavía mantiene crecimiento poblacional, pero a un ritmo cada vez menor. Las cifras de nacimientos muestran que el país está atravesando una transformación demográfica profunda: en diez años pasó de más de 777.000 nacimientos anuales a poco más de 413.000.

La discusión, por lo tanto, ya no pasa solamente por cuántos chicos nacen cada año, sino por qué condiciones están llevando a que cada vez más personas posterguen o reduzcan sus proyectos de maternidad y paternidad.

Redacción Somos Citrica

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