Qué fue la Noche de los Lápices
La fecha recuerda una serie de secuestros de estudiantes secundarios ocurridos en La Plata durante septiembre de 1976, pocos meses después del golpe de Estado del 24 de marzo. Los jóvenes tenían entre 16 y 18 años y varios participaban de centros de estudiantes y organizaciones políticas.
Durante los operativos represivos fueron secuestrados, trasladados a centros clandestinos de detención y sometidos a torturas. Diez jóvenes integraron el grupo que posteriormente quedó asociado a la Noche de los Lápices: Pablo Díaz, Patricia Miranda, Emilce Moler, Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, Claudio de Acha, Daniel Racero, Horacio Ungaro, Francisco López Muntaner y Gustavo Calotti. Cuatro sobrevivieron y seis continúan desaparecidos: Falcone, Ciocchini, De Acha, Racero, Ungaro y López Muntaner.
La represión contra los estudiantes no fue un episodio aislado. La dictadura persiguió a jóvenes que participaban de organizaciones estudiantiles y políticas en distintos puntos del país. En el caso de La Plata, los estudiantes secundarios habían tenido durante los años previos una activa participación en reclamos vinculados con las condiciones de estudio y el acceso a la educación.
El reclamo por el boleto estudiantil que los llevó a las calles
Uno de los principales reclamos de los estudiantes platenses era la implementación de un Boleto Estudiantil Secundario que les permitiera viajar en transporte público a un costo reducido.
El reclamo tenía una razón concreta: para muchos estudiantes, el precio del transporte era una dificultad para poder asistir regularmente a la escuela. La posibilidad de contar con un boleto diferencial buscaba reducir ese costo y facilitar el acceso de los jóvenes a las instituciones educativas.
En 1975, los estudiantes realizaron movilizaciones y otras acciones para reclamar por ese beneficio. La protesta logró que se anunciara la implementación del Boleto Estudiantil Secundario en la provincia de Buenos Aires, aunque posteriormente el beneficio fue restringido y finalmente dejado sin efecto tras el golpe de Estado de 1976.
Por eso, el reclamo por el boleto quedó directamente asociado a la historia de aquellos estudiantes. Los jóvenes que fueron secuestrados en septiembre de 1976 no estaban solamente vinculados a una organización política: varios habían participado de las movilizaciones estudiantiles que reclamaban mejores condiciones para poder estudiar.
De hecho, el lugar donde termina la marcha de este miércoles tiene un significado especial. El edificio del Ministerio de Obras Públicas, en 7 y 59, es el mismo punto hacia el que habían marchado estudiantes platenses en 1975 para reclamar por el boleto secundario. Medio siglo después, los centros de estudiantes vuelven a llegar hasta ese lugar para recordar a quienes participaron de aquellas movilizaciones y fueron víctimas de la represión.
La relación entre el boleto y la Noche de los Lápices quedó instalada desde entonces como uno de los símbolos de la participación política y gremial de los estudiantes secundarios durante la década del 70. El reclamo por algo tan cotidiano como poder pagar menos para ir a la escuela terminó formando parte de la historia de una generación perseguida por la dictadura.