En segundo lugar quedó la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido conservador del canciller Friedrich Merz, que sufrió un duro desplome electoral. La fuerza obtuvo el 17,2% de los votos, muy lejos del 37,1% conseguido en 2021, cuando había ganado las elecciones regionales.
El resultado es leído como un fuerte golpe para Merz y para el Gobierno alemán. La elección regional se convirtió en una nueva muestra del descontento de una parte importante del electorado con los partidos tradicionales y confirma el crecimiento de AfD como una de las principales fuerzas políticas del país.
El candidato de AfD en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, celebró el resultado como un triunfo histórico. La formación ultraderechista hizo de la inmigración uno de los principales ejes de su campaña y también defiende un acercamiento a Rusia y una revisión del apoyo alemán a Ucrania.
Sin embargo, la contundente victoria no garantiza que AfD pueda formar gobierno. La mayoría de los partidos tradicionales alemanes mantiene un cordón sanitario y rechaza cualquier alianza con la fuerza ultraderechista, por lo que la formación del próximo Ejecutivo regional abre ahora un escenario de negociaciones e incertidumbre.
Detrás de los dos principales partidos se ubicaron el Partido Socialdemócrata (SPD), Los Verdes y La Izquierda, mientras que la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) logró superar por poco el umbral mínimo necesario para ingresar al Parlamento regional.
La elección de Sajonia-Anhalt tiene además una importancia que trasciende las fronteras del estado. AfD busca convertir este resultado en un impulso para su crecimiento nacional y demostrar que ya no es solamente una fuerza de protesta, sino un partido con aspiraciones concretas de llegar al poder.
Así, la elección dejó una señal contundente para la política alemana y europea: la ultraderecha consiguió una victoria sin precedentes, aunque todavía deberá resolver si su histórico resultado electoral puede transformarse efectivamente en poder de gobierno.