Adorni canceló su informe de gestión ante el Senado en medio de la presión opositora
Manuel Adorni decidió suspender el informe de gestión que tenía previsto presentar el próximo 2 de julio en el Senado y la decisión abrió un nuevo foco de tensión dentro del oficialismo. Aunque desde el entorno del jefe de Gabinete argumentan que los bloques parlamentarios no enviaron las preguntas necesarias dentro de los plazos establecidos, cerca de Patricia Bullrich aseguran que fue la propia dirigente quien le recomendó evitar una exposición que podía convertirse en un problema político.
La cancelación sorprendió porque apenas días atrás el funcionario había confirmado públicamente su asistencia a la Cámara alta. Sin embargo, en medio de las investigaciones judiciales que lo tienen bajo la lupa y los intentos opositores por impulsar una interpelación y una moción de censura, el escenario cambió abruptamente.
Según trascendió, desde el sector que responde a Bullrich consideraban que la presentación podía transformarse en una sesión incómoda para el jefe de Gabinete, con cuestionamientos vinculados a las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito que enfrenta actualmente.
La suspensión también alimentó las versiones sobre una creciente distancia entre ambos dirigentes. En las últimas semanas, la titular del bloque libertario en el Senado tomó algunas posiciones que fueron interpretadas como señales de diferenciación respecto de Adorni, especialmente luego de cuestionar públicamente ciertos gastos que hoy forman parte de investigaciones judiciales.
A esto se sumó otro dato político: Bullrich estuvo ausente en una reunión que Adorni encabezó con senadores libertarios en la Casa Rosada. El encuentro contó con la participación de Karina Milei y del secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, quienes volvieron a exhibir respaldo al jefe de Gabinete en medio de la tormenta política.
Las reuniones tuvieron como objetivo fortalecer el vínculo con el bloque oficialista en la Cámara alta y coordinar la estrategia parlamentaria frente a una oposición que busca mantener vivo el debate sobre la situación judicial del funcionario.
La decisión de cancelar el informe también generó malestar en algunos sectores del Senado. Legisladores aliados consideran que la ausencia puede terminar profundizando los cuestionamientos en lugar de desactivarlos. Desde espacios cercanos a Victoria Villarruel recordaron además que el jefe de Gabinete tiene la obligación constitucional de concurrir periódicamente al Congreso para informar sobre la marcha del Gobierno.
Otro dato que llamó la atención fue que la Vicepresidenta no habría sido notificada formalmente sobre la suspensión de la exposición prevista para comienzos de julio.
Desde el entorno de Adorni niegan cualquier lectura política y sostienen que la decisión responde exclusivamente a cuestiones administrativas vinculadas a la falta de consultas enviadas por los bloques parlamentarios. Sin embargo, en un contexto atravesado por internas, investigaciones judiciales y tensiones dentro de La Libertad Avanza, la explicación no alcanzó para apagar las especulaciones.
Lo cierto es que el jefe de Gabinete evitó, al menos por ahora, una cita incómoda con el Senado. Y en la política argentina, cuando una silla queda vacía, las preguntas suelen multiplicarse.




