Pero la conversación con la periodista británica no quedó solamente en las Malvinas. Trump aprovechó la pregunta para expresar su malestar con el Reino Unido por no haber colaborado con Estados Unidos durante la guerra con Irán.
“Tu país no está yendo bien. No olvides que obtiene un gran porcentaje de su petróleo del estrecho de Ormuz, y no estuvieron allí para ayudarme”, le dijo directamente a Turner.
El mandatario estadounidense cuestionó así la falta de participación británica en un conflicto que tuvo al estrecho de Ormuz como uno de sus principales puntos de tensión. La zona es estratégica para el comercio mundial de petróleo y el enfrentamiento con Irán volvió a afectar la seguridad y el tránsito marítimo en ese paso.
Trump incluso contó que había reclamado ayuda a la OTAN y al entonces líder británico. “Dije a la OTAN, y le pregunté a tu ex líder: ‘¿Por qué no enviaste un par de barcos?’”, relató.
Según su versión, la respuesta que recibió fue que no disponían de embarcaciones para hacerlo. “Me dijo que no tenían y fue bastante triste todo el asunto”, lanzó el presidente estadounidense.
Las declaraciones muestran cómo Trump terminó mezclando la cuestión Malvinas con su creciente decepción hacia uno de los principales aliados históricos de Estados Unidos.
Por un lado, recordó que el Reino Unido “se condujo muy bien” durante la guerra de 1982 y que logró recuperar el control de las islas. Pero, al mismo tiempo, evitó comprometerse explícitamente con Londres frente a una eventual disputa futura y volvió a remarcar que se trata de un territorio que “quedó muy lejos”.
Por otro, utilizó la entrevista para pasar factura por la falta de apoyo británico en la guerra con Irán y cuestionó que un país que depende en buena medida del petróleo que circula por el estrecho de Ormuz no hubiera enviado embarcaciones para colaborar con Estados Unidos.
Por ahora, Trump no anunció un cambio oficial en la posición estadounidense sobre la soberanía de las Malvinas. Sin embargo, sus palabras volvieron a poner el tema en el centro de la agenda internacional y dejaron expuesta una tensión inesperada: las islas aparecen ahora también dentro de la factura que el presidente estadounidense parece querer pasarle al Reino Unido.