La imagen en cuestión mostraba dos llaveros: uno de “Baby Yoda”, perteneciente a Morena, y el otro de “Luigi”, el personaje de Mario Bros., que era de Lara. Un testigo de la causa reveló a los investigadores un detalle macabro sobre estos objetos: ambos tenían clavado un elemento de corta cutícula, que, según refirió, era la herramienta que utilizaban para consumir tusi, la peligrosa droga sintética que las víctimas consumían ocasionalmente.
Según este testimonio, Morena y Brenda habían planeado su rutina nocturna de “chambear” (trabajar) por la zona de Flores, como lo hacían habitualmente. Para movilizarse, Brenda le había pedido un auto de aplicación a Lara. Sin embargo, un enojo por una deuda de $3.500 con un conductor llevó a Lara a desinstalar la app. Pese al conflicto, las tres partieron juntas cerca de las 21:30.
El punto de inflexión fue en la rotonda de La Tablada, donde las chicas abordaron la Tracker blanca. A partir de ese momento, tras ese posteo, el contacto con el exterior se fue apagando. Los familiares enviaron mensajes a Morena cerca de la 1 de la madrugada que, señalaron, no les llegaban. La última conexión de la joven en redes sociales se registró cerca de las 2 de la mañana del sábado.
Luego de que la autopsia revelara que las jóvenes fueron torturadas antes de morir, la Justicia avanza con el caso, que ya suma siete detenidos y seis personas prófugas, incluido “Pequeño J”, el presunto autor intelectual de la masacre. Entre los últimos capturados se encuentran Víctor Sotacuro Lázaro, sindicado como uno de los que ayudó a los asesinos, y su sobrina, Florencia Ibáñez, quien fue arrestada por haber estado en uno de los vehículos clave.