La movilización hacia el Congreso convocada por distintas organizaciones (la CGT desestimó movilizarse pero dio libertad de acción a los sindicatos) generó como era de esperar demoras y complicaciones en uno de los accesos clave a la Ciudad. El clima se tensó ante la llegada de Gendarmería y en cuestión de minutos desataron la represión para impedir el avance de los manifestantes.
En paralelo, la Autopista Buenos Aires-La Plata quedó interrumpida por la presencia de una columna de manifestantes que ocupó la traza. El corte afectó la circulación en ambas manos durante varios minutos y obligó a desviar el tránsito. La postal fue la de vehículos detenidos y conductores aguardando definiciones mientras se desarrollaban negociaciones con las autoridades.