El concepto de Blue Chip Swap corresponde al dólar conocido como “contado con liquidación” (CCL), que refleja el tipo de cambio implícito en operaciones de compra y venta de activos financieros como bonos o acciones. La intervención oficial norteamericana en ese segmento se inscribió dentro de un respaldo político a las iniciativas locales para afrontar el escenario cambiario.
La demanda de dólares en Argentina mostró firmeza en la antesala de las elecciones legislativas de medio término. El mercado financiero exhibió un importante volumen negociado y una marcada presión compradora pese a la inusual intervención del Tesoro estadounidense. Operadores señalaron que las ventas de divisas en el segmento de contado por parte de la autoridad financiera norteamericana alcanzaron los 120 millones de dólares en una sola sesión, luego de haberse estimado ventas por 100 millones en la jornada previa.
Instituciones financieras internacionales comunicaron oficialmente a sus clientes la operatoria. Citi informó sobre la ejecución de operaciones de compra y venta de dólares en nombre del Tesoro de Estados Unidos en la plaza cambiaria local. En la jornada anterior, la ejecución de estas órdenes correspondió a otra entidad internacional de relevancia, Santander, por cuenta y orden del Tesoro estadounidense.
A pesar de estos movimientos de envergadura, la cotización mayorista del dólar volvió a ubicarse en máximos históricos. El tipo de cambio comercial escaló 22 pesos, un incremento equivalente al 1,6% en la jornada, alcanzando los 1.402 pesos para la venta. Este valor marcó el nivel más elevado desde la primera intervención directa de la administración de Donald Trump en el mercado argentino, ocurrida el 9 de octubre.
En total, el segmento de contado registró operaciones por 676,9 millones de dólares, cifra que superó amplísimamente los promedios de un mes habitual de baja liquidación estacional por parte del sector agroexportador. Los analistas de mercado asociaron este volumen al notable incremento de la demanda privada de activos dolarizados como mecanismo de cobertura frente a la incertidumbre electoral.
En paralelo al clima de tensión financiera, el sistema local absorbió una liquidez adicional cercana a los 2,1 billones de pesos, tras liberarse fondos que no se aplicaron a la renovación de vencimientos de deuda pública en moneda local. Esta inyección de circulante en la plaza está destinada a impactar tanto en la tasa de interés de préstamos de muy corto plazo, que trepó a niveles del 100% anual para cauciones entre privados, como en la cotización de los dólares alternativos y financieros.