El proceso de repatriación de Agostina Páez, la abogada santiagueña detenida en Río de Janeiro bajo cargos de racismo, sufrió un inesperado revés que postergará su regreso al país al menos por dos semanas, luego de la que había sido, el martes, una audiencia positiva.
A pesar del principio de acuerdo alcanzado este martes, nuevas discrepancias entre la fiscalía y el juzgado mantienen trabada la salida de la joven de 29 años del territorio brasileño.
Lo que parecía una resolución inminente se complicó tras una modificación en la estrategia del Ministerio Público de Brasil. Si bien inicialmente no había oposición a flexibilizar las medidas cautelares, la fiscalía ahora exige que Páez permanezca en el país hasta que todos los detalles del convenio estén firmes.
Este cambio de actitud respondería a la filtración de las cifras económicas del resarcimiento. Según trascendió, el monto propuesto para las víctimas ascendería a unos 50.000 dólares para cada una de las personas afectadas por los gestos racistas.
La senadora Patricia Bullrich utilizó sus redes sociales para lanzar una dura acusación contra el expresidente Alberto Fernández y la diputada Marcela Pagano, señalándolos como responsables de las complicaciones en la repatriación de Agostina Páez, aunque también reconociendo su intervención en la audiencia clave en Brasil del pasado martes.
Según Bullrich, el giro judicial en Brasil que postergó el regreso de la abogada argentina estaría vinculado a “juegos políticos” y especulaciones de la oposición.
A través de un extenso descargo en su cuenta de X, Bullrich afirmó haber tomado contacto directo con la familia de la joven santiagueña, describiendo un escenario de “angustia total”. Y denunció que tanto Fernández como Pagano habrían intentado capitalizar el caso.
“La diputada Pagano y el expresidente Alberto Fernández, que salieron a atribuirse gestiones, habrían condicionado el contacto a un agradecimiento público. La familia no aceptó”, disparó la legisladora, reconociendo quizás involuntariamente, la intervención de ambos dirigentes, y obviando la decisión final del juez brasileño.