Las principales petroleras que operan en Argentina comenzaron a aplicar aumentos de entre 2% y 5% en los combustibles, con diferencias según la empresa y la región. La decisión pone fin al esquema de estabilidad que se venía sosteniendo desde mayo para amortiguar el impacto de la suba internacional del petróleo. YPF, por ahora, mantiene sus precios.
El nuevo aumento se produjo mientras el precio del petróleo Brent volvió a superar los US$100 por barril y llegó a ubicarse alrededor de los US$105. El incremento del crudo fue el principal argumento de las compañías para actualizar los valores en los surtidores.
Se terminó el esquema de contención
La suba marca el final del denominado “buffer” que las petroleras y refinadoras venían utilizando desde mayo. El mecanismo había buscado mantener relativamente estables los precios locales pese a la evolución del crudo internacional.
Ese esquema había comenzado después de un incremento de hasta el 30% en los combustibles y contemplaba sostener los valores mientras el barril permaneciera por encima de los US$80, para compensar posteriormente la diferencia y equilibrar los flujos. Con el Brent nuevamente por encima de los US$100, las compañías decidieron modificar esa estrategia.
Cuánto cuesta el combustible
Los precios varían según la compañía y la zona del país. Como referencia, los valores de YPF —que todavía no aplicó el aumento— se ubican en:
- Nafta Súper: $2.159 por litro.
- Infinia: $2.359.
- Diesel 500: $2.235.
- Infinia Diesel: $2.485.
En las estaciones de otras petroleras, los nuevos valores ya reflejan los incrementos. En el caso de la nafta premium, por ejemplo, se registraron precios de alrededor de $2.500 por litro en distintas compañías, mientras que en algunas provincias el valor supera los $2.700.
La diferencia entre regiones es importante: los precios dependen, entre otros factores, de los costos de transporte y distribución, la distancia respecto de las refinerías, la competencia entre marcas y la estructura impositiva.
YPF todavía no se sumó
La petrolera estatal es, por ahora, la excepción. YPF mantiene los valores que tenía antes de esta nueva ronda de aumentos, aunque el mercado no descarta que pueda actualizar sus precios más adelante.
El movimiento vuelve a poner presión sobre uno de los precios con mayor impacto en la economía cotidiana. Una suba de los combustibles no afecta solamente a quienes cargan nafta o gasoil: también puede trasladarse a los costos del transporte y la logística.
Además, el aumento llega después de varios meses en los que las empresas habían absorbido parte del impacto del petróleo internacional mediante el esquema de contención que ahora quedó atrás.