La iniciativa se inscribe, además, en el anuncio reciente del presidente estadounidense Donald Trump sobre la creación de una reserva nacional de minerales críticos por casi 12.000 millones de dólares, destinada a proteger a la industria y a los trabajadores de ese país frente a eventuales interrupciones del suministro. En esa línea, el vicepresidente JD Vance sostuvo que la zona preferencial permitirá avanzar hacia un mercado más competitivo, protegido de distorsiones externas mediante la fijación de precios mínimos.
En paralelo a la cumbre, el canciller Pablo Quirno mantuvo reuniones con funcionarios del Departamento de Estado, entre ellos el subsecretario Christopher Landau. Desde la Casa Blanca calificaron la cooperación con Argentina en este ámbito como estratégica, mientras que Quirno ratificó el compromiso del país de profundizar la relación bilateral, promover cadenas de suministro seguras y avanzar en una asociación basada en reglas claras y previsibilidad a largo plazo.
A pesar del anuncio, resta conocer cuál será el impacto concreto de la adhesión en el mercado de minerales críticos, especialmente para un país que, pese a su peso como productor de litio, continúa destinando la mayor parte de sus exportaciones a China.
En 2025, las exportaciones mineras alcanzaron un récord de 6.037 millones de dólares, con un crecimiento interanual cercano al 30%. El litio y el cobre se consolidan como sectores estratégicos para generar divisas, empleo calificado y dinamizar economías regionales.
Argentina prevé alcanzar 100.000 millones de dólares en exportaciones totales en los próximos siete años.
La minería podría superar los 20.000 millones de dólares en ese horizonte y llegar a más de 30.000 millones de dólares hacia el final de la próxima década.
Contexto macroeconómico: el acuerdo se apoya en un escenario de estabilidad, reglas claras y previsibles para la inversión, consolidando la minería junto con energía y agroindustria como pilares de la transformación económica.