El Reino Unido volvió a mover sus fichas diplomáticas por las Islas Malvinas. El primer ministro británico, Andy Burnham, planteó al presidente de Chile, José Antonio Kast, el interés de Londres en que los habitantes del archipiélago conserven la posibilidad de ejercer el supuesto derecho a la autodeterminación. La conversación se produjo en medio de las tensiones con la Argentina por la soberanía de las islas, la explotación de sus recursos naturales y la proyectada ruta marítima entre Punta Arenas y Puerto Argentino.
Según el comunicado oficial de Downing Street, Burnham abordó la cuestión Malvinas durante una llamada telefónica con Kast el viernes 23 de octubre. El texto británico señaló que el primer ministro expresó el interés de su país en la autodeterminación de los isleños, aunque no precisó que el mandatario chileno hubiera respaldado esa postura. Ambos gobiernos también conversaron sobre cooperación militar, seguridad, ciencia, inversiones y comercio.
La gestión de Londres se da en un momento sensible para el reclamo argentino. La futura conexión marítima entre el sur de Chile y Puerto Argentino abrió un nuevo foco de tensión diplomática, mientras el Reino Unido impulsa sus vínculos comerciales con el archipiélago y respalda la explotación de sus recursos naturales, incluido el petróleo. En paralelo, avanza el proyecto Sea Lion, cuestionado por la Argentina por las actividades hidrocarburíferas en aguas cuya soberanía está en disputa.
La posición argentina sostiene que la cuestión Malvinas debe resolverse mediante negociaciones de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido. Por eso, el argumento británico de la autodeterminación no es aceptado por Buenos Aires: el reclamo argentino considera que se trata de una disputa territorial y colonial, y que la voluntad de los habitantes de las islas no reemplaza la obligación de resolverla entre ambos Estados.
En este escenario, el Gobierno de Javier Milei anunció iniciativas para endurecer las sanciones contra quienes exploten recursos naturales en Malvinas sin autorización argentina. Sin embargo, la actividad diplomática y comercial británica continúa, mientras la nueva ruta con Chile amenaza con reforzar los vínculos logísticos del archipiélago con el continente.
La llamada entre Burnham y Kast vuelve a poner en primer plano la disputa por Malvinas y abre interrogantes sobre el impacto que tendrán los acuerdos comerciales y de defensa entre Chile y el Reino Unido en una cuestión central para la política exterior argentina.