En cambio, los trabajadores informales, que son los que no tienen aportes ni cobertura social, evidenciaron un incremento más elevado: 3,5% mensual y 66,3% interanual. Sin embargo, este aumento refleja principalmente la volatilidad del sector debido a que se trata de empleos sin estabilidad, sin beneficios laborales y con ingresos sujetos a acuerdos precarios o a la disponibilidad de trabajo ocasional, lo que impide consolidar una mejora sostenida en las condiciones de vida.
Según los datos arrojados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el mercado laboral argentino continúa mostrando una marcada fragmentación. Por un lado, los trabajadores formales registran incrementos moderados que no alcanzan a cubrir la inflación, mientras que los informales exhiben variaciones más altas pero en un contexto de inestabilidad.
En ambos casos, el resultado es similar donde el poder de compra se deteriora y los salarios, aunque crezcan en las estadísticas, no logran acompañar el costo de vida real.
El mercado laboral argentino atraviesa una transformación marcada por el avance del empleo precario. Aunque la tasa de desocupación se mantiene relativamente estable y la cantidad de personas con trabajo aumentó, un informe del Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD) sostiene que ese crecimiento se explica, principalmente, por la expansión de ocupaciones informales y de menor calidad.
El relevamiento indica que entre comienzos de 2025 y el primer trimestre de 2026 la creación de empleo se concentró tanto en asalariados no registrados como en trabajadores independientes informales. Como consecuencia, la tasa de informalidad llegó al 44,2%, uno de los registros más altos de los últimos años.
El estudio también pone el foco en la subocupación. Según el informe, más del 90% de quienes consiguieron un empleo durante el período analizado necesita trabajar más horas para mejorar sus ingresos, pero no logra hacerlo por la debilidad de la demanda.
De acuerdo con el CETyD, el crecimiento de la ocupación no refleja una mejora estructural del empleo, sino un mercado laboral en el que cada vez más personas necesitan trabajar para sostener sus ingresos, aun cuando los puestos disponibles no les permitan alcanzar un nivel salarial adecuado.