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Las importaciones rompieron el récord histórico y crecen las dudas en el mercado

Por Patricio da Torre

Las importaciones de bienes de consumo rompieron el récord histórico, mientras tanto los fabricantes locales aseguran que “revientan” stock para cubrir gastos corrientes. Todo en un escenario de enfriamiento en los bolsillos donde la mora de las familias continúa creciendo. El Gobierno se abraza al plan, aún sin el préstamo de u$s20.000 millones de bancos estadounidenses, busca mantener el dólar a raya y en la city temen el regreso del “Milei libertario”. El impacto del cambio en el escenario y las contradicciones del ministro de Economía, Luis Caputo.

“Abróchense los cinturones”, el disparador de Javier Milei en su alocución en la Corporación América durante esta última semana es útil para graficar una crisis en el sector productivo que llegó para quedarse. Un representante de la industria dijo que el sector está en alerta por una caída de la actividad que trae como consecuencia “altos niveles de incobrabilidad” y la ruptura del mercado.

“Tenemos que reventar stock para cubrir gastos corrientes”, explicó el dirigente que también es dueño de una fábrica en el conurbano bonaerense. En paralelo, las importaciones de bienes de consumo siguen creciendo. Según un trabajo del economista Martín Polo tocaron un techo de u$s1.190 millones este año por un aumento del 59,4% en las cantidades y a pesar de una baja en los precios del 6,7%.

Todo parece indicar que este será el panorama hacia adelante para los fabricantes locales: un mercado acotado por los bajos niveles de consumo y una mayor oferta por la apertura comercial y la ventaja cambiaria. Como en 2024, el Gobierno apunta a reanimar la demanda con el regreso del crédito. Pero esta vez parece más complejo: según datos del Banco Central la mora de las familias tocó un récord histórico en septiembre. Alcanzó el 9,1% en créditos personales y el 7,4% en tarjetas de crédito.

La metáfora del Presidente también podría aplicarse para el sector financiero, que observa con algo de desconfianza la estrategia de mantener las bandas cambiarias, aún cuando, tal como anticipó Ámbito, los bancos estadounidenses echaron por tierra la posibilidad de un crédito de u$s20.000 millones que iba a utilizarse para que el Gobierno salga a recomprar deuda.

“En el precio de los bonos estaba incluído el supuesto de ese salvataje, como también la libre disponibilidad del swap”, indicó un operador del mercado a este medio. El viernes, día no laborable en Argentina, los bonos respondieron a la noticia con bajas generalizadas. El nuevo escenario marca que a falta de garantías, los bancos internacionales otorgarían un REPO por cerca de u$s5.000 millones para cubrir los vencimientos de enero.

Las dudas sobre el programa monetario continúan. El FMI y las grandes calificadoras piden que la Argentina acumule reservas para mejorar la nota. En el Gobierno hay contradicciones y nadie da certezas de cómo dominar la alquimia: remonetizar la economía, seguir desarticulando el cepo, comprar reservas y sostener las bandas.

Estas últimas dos semanas el dólar se mantuvo lejos del techo, pero hay una oferta de divisas extraordinaria proveniente de colocaciones corporativas en el exterior, que ya superó los u$s3.600 millones en noviembre. A eso se sumó la emisión de u$s600 millones por parte de la Ciudad de Buenos Aires el martes pasado, mientras otras provincias se preparan para seguir los mismos pasos.

La expectativa de que se reabran los mercados internacionales para Argentina no despeja las dudas. Un renombrado consultor macro y financiero dijo que teme el regreso de “Milei, el libertario”, ese economista que cree que no es necesario acumular reservas para mantener un tipo de cambio bajo en términos históricos y que vio el abismo de cerca en al menos tres oportunidades en los últimos dos años.

La comunicación del equipo económico tampoco ayuda, sigue bailando al compás de una comedia de enredos. El último episodio fue la denuncia de una operación de The Wall Street Journal por un dato que, tanto el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, como el propio Caputo habían puesto sobre la mesa el pasado 15 de octubre: una línea de crédito de u$s20.000 millones con bancos privados.

El episodio se suma a otros claroscuros de la comunicación del equipo económico: la opacidad en la intervención en el mercado de EEUU en el mercado de cambios local, la implementación del swap y, sobre todo, en el futuro del programa económico. Cómo apuntó un reconocido consultor en estas horas: “Si el esquema de bandas convence: ¿por qué Caputo tiene que salir a defenderlo todas las semanas?”.

Redacción Somos Citrica

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