En tanto, las cámaras empresarias confirmaron que el jueves se desarrollará una nueva reunión con el Gobierno. «Se ha convocado a una reunión para el próximo 30 de abril en el ámbito de la Secretaría de Transporte de la Nación, en la cual las Cámaras esperan recibir respuestas concretas, inmediatas y verificables sobre los mecanismos y plazos de reconocimiento de los mayores costos que afectan a la actividad», señalaron.
En este marco, advirtieron que podrían reducir las frecuencias: «Las empresas reiteran su compromiso con la continuidad del servicio público, pero advierten que la actual situación resulta insostenible. En consecuencia, de no mediar definiciones satisfactorias en el corto plazo, se verán en la necesidad de profundizar las medidas de racionalización de los servicios, con el inevitable impacto que ello tendrá sobre la normal prestación».
«Las Cámaras empresarias consideran imprescindible que se adopten decisiones urgentes que permitan restablecer condiciones mínimas de previsibilidad y funcionamiento para un sistema esencial para millones de usuarios», concluyeron.
El Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA registró una fuerte caída en la oferta de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires. El nivel operativo regular descendió un 30% en promedio en toda la región, pero esta baja resultó más pronunciada en los servicios interjurisdiccionales a cargo de Nación y Provincia, donde el recorte alcanzó el 40%.
Los especialistas Alejandro Einstoss y Julián Rojo señalaron el incremento del combustible como el motivo principal de la contracción. El informe indicó que el conflicto bélico en Irán afectó de forma directa los costos del sector. Además, la flota operativa de marzo de 2026 cuenta con 2.359 unidades menos que en el año 2019.
La discusión de fondo es de orden fiscal y supone una inyección de subsidios adicionales por $17.500 millones mensuales. Los aportes actuales se calcularon con un valor del combustible de $1.744, pero el precio de mercado superó los $2.100. Si los usuarios absorben este costo, la tarifa requerirá una suba extra del 16%.
El financiamiento del transporte se reparte entre diversas jurisdicciones desde 2019. El Estado Nacional debe aportar $7.595 millones y la Provincia de Buenos Aires asume otros $8.155 millones. Por su parte, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires debe sumar $1.750 millones para el sostenimiento del sistema.