Notas De Autor

La pregunta que esconde la Causa Adorni: ¿Qué hay detrás de su fortuna?

Por Patricio da Torre

Cuando parece que nada nuevo puede aparecer, cuando prometió a sus superiores, ya en dos oportunidades que la discusión patrimonial había llegado a su fin, al jefe de Gabinete Manuel Adorni no paran de surgirle gastos.

Según él, son gastos de su vida privada solventados con fondos propios. Lo que no puede explicar son las inconsistencias entre su declaración jurada y sus ingresos y las erogaciones realizadas en los últimos dos años.

El ex vocero presidencial volvió a quedar en el ojo de la tormenta por la remodelación de su casa en Indio Cua, Exaltación de la Cruz, ya que con lo que puede declarar ni para eso le hubiese alcanzado.

Según declaró el constructor, destinó casi 246 mil dólares a una serie de refacciones que cuentan con cascada, pileta y la utilización de un mármol específico que no hizo más que incrementar el valor de las modificaciones.

La realidad es que, cuando ingresó a la política como vocero del presidente Javier Milei, tenía un patrimonio declarado de 40.500 dólares y, como funcionario, percibió haberes por aproximadamente 60 mil dólares. ¿Cómo puede justificar tamaño gasto?

El problema es que no es el único. Ni el último. Si se suman los gastos ya realizados se contabilizan unos 463 mil dólares: a ese número se llega al tener en cuenta las refacciones, la compra de la casa de Indio Cua, la seña de la vivienda de caballito y la cancelación parcial de la hipoteca, el ingreso al country, los viajes al exterior y la escapada a Bariloche en el lujoso hotel Llao Llao.

A ello se suma que antes de noviembre de este año tiene que cancelar compromisos de pago por unos 335 mil dólares. Cómo puede justificar un funcionario público erogaciones por unos 800 mil dólares en tan solo 3 años con un patrimonio inicial que apenas podría alcanzar para justificar el 5% de las mismas.

Más aún, porque en el cálculo no se tienen en cuenta gastos corrientes de una familia tipo (como la que ostenta Adorni) ni los millonarios desembolsos que se realizaron con tarjeta de crédito.

Pero más allá de los números que no cierran, la forma en la que se mueve Adorni es sospechosa. Las remodelaciones de la casa se hicieron con pagos informales y en dólares “cash”, igual que el compromiso de pago de 65 mil dólares que cerró de palabra con Pablo Feijoó por el departamento en Caballito.

También suenan sospechosos los préstamos no bancarios en un momento donde el Banco Nación entregó suculentos contratos hipotecarios a funcionarios del Gobierno en casos con jerarquía y salarios muy inferiores.

Los posibles sobresueldos deslizados por el periodista Santiago Fioriti podrían significar una explicación razonable, pero no por ello menos ilegal, para justificar semejantes gastos.

Pero en todo caso hay una pregunta que comienza a tomar mayor contundencia incluso que aquella duda sobre el origen de los fondos con los que el jefe de Gabinete costeó cada una de las erogaciones: ¿Por qué el Gobierno lo sigue sosteniendo?

Por empezar, cabe resaltar que hay varias voces críticas dentro del Gabinete que quisieran verlo eyectado, pero lo susurran, no lo dicen en voz alta y la razón es que sienten que el proyecto libertario se está hundiendo innecesariamente.

Entonces surge una explicación diferente, una que, según pudo saber Tribuna de Periodistas, comienza a tomar mayor relevancia: ¿Qué tan cierto es que Adorni es solo un testaferro? ¿De quién? Y en todo caso, de ser cierto, ¿quién se está enriqueciendo a un nivel muy superior al del jefe de Gabinete?

La cuestión se empieza a poner cada vez más picante y pareciera que el destino del ex vocero presidencial se dirige a un derrotero sin retorno.

Redacción Somos Citrica

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