La polémica plataforma para ser “novia virtual” que promociona una ex-Gran Hermano
Desde hace tiempo los influencers se convirtieron en canales para promover la venta de contenido adulto a través de redes sociales, una alternativa cada vez más normalizada entre los jóvenes. Hace apenas algunos días fue Zoe Bogach, exparticipante de Gran Hermano, quien se convirtió en tendencia por haber promocionado una plataforma para trabajar como “novia virtual” y ganar dinero en dólares a partir de la realización de videollamadas.
“Hola chicas, ¿cómo están? Tengo una noticia para ustedes. ¿Sabían que pueden trabajar como novia virtual? Yo cuando me enteré dije: ‘¡no lo puedo creer’. Me me enganché con el tema y obvio que me puse a investigar”, comenzaba explicando en el video.
Enseguida agregó: “En mi investigación conocí una chica que trabaja en esto y me contó que gana hasta u$s200 dólares por semana y solamente trabaja 4 horas por día. ¡Y maneja ella sus horarios!”. Después señaló que “es una muy buena opción si estás sin laburo o si querés un dinero extra” y resaltó la posibilidad que brinda la agencia de ofrecer capacitación constante.
El video causó repudio de manera inmediata y hasta se la llegó a acusar de reclutar mujeres para una red de trata. La plataforma en cuestión, en su web, muestra un claim en el que se dirige a streamers y modelos para hacerlas crecer en las redes: “Haz que tu pasión por el streaming sea también tu fuente de ingresos principal”.
Su sitio web está plagado de mensajes como “cumplí tu sueño con tu móvil”, “ganá dólares por cada minuto”, mientras que aseguran que el registro tiene como objetivo iniciar “una carrera como streamer” y que “el ingreso principal de monedas lo tendrás por videollamadas”. Curiosamente, no se menciona en ningún momento el servicio de novia virtual.
Si bien en las preguntas frecuentes advierten que la empresa no se hace responsable por lo que ocurre en las videollamadas y que no es necesario realizar contenido explícito, señalan que “es el contenido con el que más se puede ganar”.
En el sitio web oficial se deja un link a una cuenta de WhatsApp en la que una agente se contacta con la interesada para contarle cómo inscribirse, ganancias, plazos y demás.
Entre los requisitos indican que la aspirante debe tener disponibilidad de entre 4 a 6 horas por día, ser mayor de edad (de 18 años en adelante) y contar con un celular que tenga buena cámara frontal.
En cuanto a la información general, desde la aplicación señalan que la meta mínima es 20.000 moneditas que equivalen a u$s26, objetivo que debe cumplirse en dos semanas. En caso contrario, sugieren que te contactes con tu tutora designada para evaluar la situación.
También aclaran que la agencia no se responsabiliza por el contenido de la streamer o del usuario durante las videollamadas, ya que tampoco se tiene acceso al contenido entre ambos participantes, porque las llamadas no están monitoreadas.
Una de las dudas frecuentes de las usuarias tiene que ver con la posibilidad de geobloquear países, por ejemplo, para no realizar videollamadas con clientes de Argentina. Desde la app informan que no es posible, pero que “la app te va a identificar el país de la comunicación y podés cortar y bloquear la videollamada en el caso que no quieras interactuar con ese país”.
Una vez en conocimiento de las bases y condiciones, la usuaria pasa a completar el registro para descargar la app con el fin de comenzar a trabajar. Otra curiosidad: en caso de que la aspirante tenga 45 años o más, la empresa solicita que coloque en el registro que tiene menos edad. Y una vez creado el perfil, también sugiere colocar nombre y edad falsos, uno de los puntos que generan mayor controversia alrededor de la plataforma, considerando que esa práctica podría propiciar vínculos con menores de edad.
Las redes sociales se transformaron en un mar de información que, por supuesto, no termina de ser un 100% cierta en todos los casos lo que, sumado a la inteligencia artificial, hace que las fake news abunden como así también circulen recomendaciones o consejos sin ningún tipo de regulación ni legislación.
Emilse Garzón, periodista especializada en tecnología, habló con C5N e hizo hincapié en que “cuando una persona pública está promocionando un producto, no puede no hacerse cargo de eso”. En ese sentido, agregó que “los influencers forman parte de una estrategia control de narrativas por parte de las empresas porque ejercen influencia en lo que dicen o hacen, sobre todo en generaciones de los 17, 18 y 19 años que los consumen mucho”.
Al día de hoy no hay límites ni regulaciones a los influencers en ningún país del mundo, lo que genera que exista un libre albedrío para decir y desdecir sin ningún tipo de consecuencias a quienes crean estos contenidos. Garzón indicó que en China y en Estados Unidos ya comenzó a darse ese debate y que, en el caso del gigante asiático, se puso en marcha una iniciativa que propone que en temáticas como finanzas, educación, medicina y derecho, los influencers deban acreditarse como profesionales para hablar de ello.
” Es hora de tener una regulación clara respecto a hacerse cargo, sea cual sea el tema que estés mostrando. Hay que definir qué rubros son con los que hay que tener más cuidado”, afirmó la periodista especializada, que también puso el ojo en las aplicaciones de venta de contenido por los procesos de validación de identidad: “Quizás cualquiera puede crear un perfil y afectar a una persona solo por molestarla”.
Y volviendo a la importancia de la regulación a influencers por su alcance masivo, puntualizó el hecho de que “no es que está promocionando esto en un lugar en el que hay una verificación de edad o se muestra después de las 10 de la noche en la tele… las redes sociales están 24/7 disponibles para los chicos y eso es un peligro”.
En la misma línea, habló de un contexto social que afecta aún más a la decisión de las jóvenes de promocionar un producto en el que invitan a sexualizar a la mujer en medio de economías en crisis como las de Argentina, Paraguay o Uruguay.
De hecho, existen cada vez más influencers que no solo venden contenidos, sino que ahora también se dedican a realizar tutoriales para que otras personas puedan sumarse y generar ingresos en dólares, promoviéndolo como una alternativa laboral real.
“Acá se aprovechan de la necesidad de las chicas y por eso son sexualizadas. Lo que se promueve en esta app no es trabajar en sí mismo, sino venderse a ellas como objetos de deseo frente a un mundo patriarcal, donde esa es su valorización para entregar en estos contenidos que no son para ellas mismas, sino para el mundo”, reflexionó.
Y evaluó que “puede ser que no acceda a un tipo que la controla en la calle, pero sí accede a una plataforma en la que se lleva al máximo la exposición, que te paguen únicamente por cómo te ves, generando una competencia enorme porque es muy fácil de acceder”.
Además, la venta de contenido no deja de ser un ingreso precario teniendo en cuenta que no a cualquier usuario le va bien, no es un trabajo formal y constituye una forma de empleo en la que es difícil destacarse por la gran competencia que existe.
Los influencers son los objetivos prioritarios de este tipo de plataformas por la masa de seguidores con la que cuentan y que, paralelamente, pueden convertirse en público objetivo de las empresas. En relación a los números, las compañías pueden llegar a ofrecer entre u$s5000 y u$s20.000 dependiendo del influencer y de su cantidad de seguidores, para que difundan y den detalles sobre la aplicación.
Ese dinero será percibido de acuerdo a distintas pautas acordadas previamente entre la empresa y el influencer, como la cantidad de usuarios que se suscriben, el modelo de negocio de la app y también del formato targeteado de la plataforma.
Hoy en día la plataforma estrella para crear contenido para adultos es Only Fans, que si bien no fue creada con ese fin, los dueños se dieron cuenta que a la mayoría de los creadores lo que les funcionaba para ganar dinero era el sexo. OF funciona mediante suscripciones a los perfiles y también pagos extras para recibir contenido premium.
Hace algunos años también surgió Divas Play, que targetea famosas y famosos con, probablemente, un precio más alto a cobrar para los contenidos. Por otro lado existen plataformas de crowdfunding como Cafecito o Tecito, pero están más identificadas para financiar otro tipo de contenidos como películas, libros, obras, entre otros.





