Luego de la controversia que se generó tras el brutal ataque de la policía que roció con gas pimienta a una niña de 10 años, fue la propia Fabricia quien salió a contar su versión: «Se sentían orgullosas».
Sobre lo ocurrido en las afueras del Congreso mientras se debatía el veto a la reforma jubilatoria, la nena contó: «Fue un momento que nunca lo pasé, era la primera vez que íbamos a una manifestación. Después de ver la votación que salió negativa quisimos salir a defender a los jubilados».
«Nos tiraron gas a mamá y a mí, no estábamos haciendo nada. Era una manifestación política, no hicimos nada para que nos tiraran gas, de hecho estábamos sentadas en el piso», remarcó.
En diálogo con Juan Amorín, dio detalles del crudo momento en el que fue rociada: «Yo veía que señalaban, pero no sé si para que tiren o para que no. En una de las grabaciones se ve cómo los policías señalan». Luego agregó: «Cuando sentí el gas, escuchaba a mi mamá que me pedía que cerrara los ojos pero ya me había entrado. Me asusté, empecé a gritar porque veía que no podía ver ni respirar de los nervios. No escuchaba a mi mamá, me llevaban de acá para allá».
La nena contó que hoy en día todavía le arden los ojos cuando se levantan, por eso lamentó: «No me lo esperaba, para mí la policía está para cuidarnos, no para afectarnos. Estaban los manifestantes sin nada, los policías con armas y balas de goma y gas pimienta cuando incluso eran más que los manifestantes».
Gregorio Dalbón, que asumió la representación legal de Carla y Fabricia, aseguró que las consecuencias de la denuncia pueden alcanzar tanto «al jefe de la Policía Federal, como también al que dijo que avancen y le tiren gas a una menor de edad. Y que después la Ministra diga que no fue asi y que fue la madre es indignante, van a pagar en la Justicia».
Por eso, en diálogo con C5N, pidió: «Esta indignación no tiene que pasar por política, es una agresión de gravedad institucional contra una menor de edad, avasalla los derechos humanos y la mamá. Nos tiene que atravesar a todos».