Luego, añadió: “Voy a poner la vida como la puse siendo profesional. Entregué todo al fútbol, hasta la nobleza de no faltar en ningún entrenamiento de casi 25 años de mi carrera deportiva. Y pude jugar bien, mal o regular, pero di todo”.
El Pato Fillol contó que su plan en primera instancia es concluir lo que adeuda y que existe la posibilidad de que en un futuro siga estudiando: “Y esto lo voy a tomar de esta manera. Voy a dar todo para poder dar las 28 materias y poder terminar el secundario. Después veremos qué es lo que hacemos. Voy a hacer lo que corresponde”.
“Ojalá que tenga tantos seguidores como los tuve atajando, porque es lo que pregono, y me sentía mal pregonando a la juventud, a los papis, que los hagan estudiar a los chicos y yo no terminé el secundario, no terminé mis estudios. Me sentía mal, por eso hoy me planto acá y les cuento esta historia de vida y va a ir todo bien”, culminó su video.
“Muchas gracias a todos por el apoyo y el aguante. Abrazo de palo a palo”, concluyó si mensaje.
Fillol interrumpió sus estudios para darle curso a su carrera de futbolista, tentado por sus brillantes condiciones en el arco. Corrían los años ‘60 cuando dejó su San Miguel del Monte natal para incoporarse a las inferiores de Quilmes, el club que lo vio debutar en primera división.
Desde entonces, inició una trayectoria fantástica como jugador del Cervecero, Racing, River, Argentinos Juniors, Flamengo de Brasil, Atlético de Madrid y la Selección argentina, con la que alcanzó la gloria máxima cuando se convirtió campeón del Mundial 1987.
Al margen de sus títulos, el Pato mostró cualidades notables que lo consolidaron como un referente histórico del arco, al punto de ganarse la consideración como uno de las figuras más importantes de la historia del fútbol en su puesto.