La AMIA renovó este viernes el pedido de Justicia y sus acusaciones contra Irán en un emotivo acto a 31 años del atentado ocurrido el 18 de julio de 1994. El evento contó la presencia del presidente Javier Milei y gran parte de funcionarios del gobierno nacional y porteño.
Bajo el lema “La impunidad sigue; el terrorismo también”, el evento fue conducido por la periodista Mariana Fabbiani y contó con un fuerte operativo de seguridad reforzado en medio de una escalada en las tensiones con Irán tras el informe publicado por el régimen del ayatolá Jamenei, en donde apunta contra Argentina y su mandatario por su “respaldo al régimen sionista”.
El operativo incluyó tareas preventivas en el perímetro de la sede de la mutual y exhaustivos las zonas aledañas. El Ministerio de Seguridad, conducido por Patricia Bullrich, destino más unidades federales que en otros actos públicos.
“Todos reunidos una y otra vez en este mismo lugar para que el silencio no se vuelva olvido y la memoria no se reduzca solo a una ceremonia. En cada acto dijimos claramente que Irán es el máximo responsable por el atentado que asesinó a 85 inocentes y dejó más de 300 heridos”, señaló durante su discurso el presidente de la AMIA, Osvaldo Armoza.
Luego recordó que “la Justicia de nuestro país dictaminó la responsabilidad de las más altas autoridades iraníes en la planificación y ejecución del atentado mediante su brazo armado”.
“El atentado contra la AMIA no puede ser comprendido como un hecho aislado. Debe entenderse a nivel regional, en el marco de una política sistemática de penetración, cuidadosamente articulada desde Teherán y ejecutada a través de una red clandestina, que actúa bajo coberturas diplomáticas, religiosas y culturales. Esa amenaza está viva, activa y se adapta a las condiciones de cada época”, alertó Armoza.
En otra parte de su discurso, realizó un llamado al Gobierno nacional, y el de los Estados Unidos, “para que trabajen juntos y logren que los asesinos enfrente la ley. El mismo pedido le hacemos formalmente a la república del Líbano: si aspiran a la paz, deben entregar a sus ciudadanos para que sean juzgados”.
“Nos sigue preocupando la infiltración iraní en Latinoamérica, que se expande ante la ausencia de una respuesta seria y firme de los gobiernos regionales. El episodio del avión venezolano-iraní en 2022, con su tripulación sospechosa y la presencia de altos oficiales iraníes, confirmó esas alertas y expuso las falencias de nuestro sistema de seguridad e inteligencia”, enfatizó.