En la tercera jornada del segundo juicio por la muerte de Diego Maradona, Gianinna se quebró en su declaración testimonial ante el Tribunal luego que fuera suspendida la semana pasada. En su presentación, comenzó su testimonio situándose en octubre de 2020 y apuntó contra los profesionales que atendieron a su padre.
Si bien la declaración de la segunda hija del Diez con Claudia Villafañe estaba pactado para las 14, finalmente se adelantó y luego que los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal N°7 rechazaran el pedido de uno de los abogados de la psiquiatra que los hijos del exfutbolista no declaren en el proceso judicial, la empresaria se sentó en el banquillo y recordó todo lo que pasó en 2020.
En su primera intervención en este segundo juicio, Gianinna aseguró que conoce al neurocirujano, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz, y que mantuvo “contacto telefónico” con la jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Edith Forlini.
“Lo veía bastante mal a mi papá. El 10 de octubre de 2020, hablé con él y me dijo que cumplía años ese día. Lo llamé a Luque y le dije que estaba perdido en tiempo y espacio”, sostuvo e insistió en que su padre “estaba muy mal, su salud estaba cada vez peor”.
Además, la empresaria reveló que el 30 de octubre, el día del cumpleaños del excampeón del mundo, llegó a la casa de su papá con su mejor amigo y su hijo. “Afuera estaban sus fans. Entramos y él estaba afuera en el parque con un fogonero, vestido con un conjunto deportivo. Hacía mucho calor. Él estaba con la mirada perdida, mirando el fuego”, comenzó relatando.
“Mi hijo le muestra su remera que tenía una foto de él y mi papá no se reconocía. Le pregunté si estaba bien, le dije que se aleje del fuego. La gente que estaba ahí me dijo que tenía que ir a la cancha, yo le dije que no. Él me dijo que se quería ir conmigo. No me dejaron, a nosotros nos sacó la policía y a mi papá se lo llevaron en una camioneta”, sostuvo.
También, describió situaciones en las que intentaba verlo en su propiedad: “Cada vez que hablaba con mi papá y decía que iba a su casa, y su entorno se enteraba, le ponían más pastillas o le daban alcohol para generar una situación fea y que me quiera ir”.
“Había veces que le decía para cenar, llegaba y se había olvidado de que iba a cenar. Ya estaba empastillado y desconectado de la situación”, denunció.