La investigación por la red de clínicas clandestinas de González Catán sumó un nuevo y alarmante testimonio. Una exempleada de una de las empresas de ambulancias allanadas aseguró que se utilizaron matrículas de médicos reales para cubrir guardias con personas que, en muchos casos, ni siquiera eran profesionales.
La causa judicial logró desarticular una red que incluía clínicas, farmacias y servicios de emergencias médicas clandestinos. Los investigadores sospechan que detrás del esquema operaban personas vinculadas a bandas delictivas y que, al menos, se habrían utilizado las matrículas de más de 50 médicos reales sin autorización.
Según explicó, Analía trabajó durante siete años en el área de recursos humanos de una de las compañías vinculadas a Argentina Salud, señalada como la principal clínica de esta estructura. Allí comenzó a detectar irregularidades a partir de auditorías internas realizadas en 2019.
“Había documentos vencidos, médicos recibidos en universidades que no existían o datos que no cerraban”, contó. Pero lo más grave apareció después, cuando empleados de ambulancias y enfermeros empezaron a confiarle cómo funcionaba el sistema: “Por una sola matrícula había cinco o diez caras distintas”.
De acuerdo con su relato, distintas personas utilizaban el nombre, el sello y la matrícula de médicos verdaderos sin que estos lo supieran. La maniobra permitía cubrir guardias, atender emergencias y firmar recetas utilizando identidades ajenas.
La mujer también denunció graves irregularidades en las ambulancias utilizadas por las empresas investigadas. Según contó, muchos vehículos no estaban habilitados correctamente y circulaban con kilometrajes adulterados. “Usaban ambulancias descartadas de otras empresas y les tocaban el kilometraje”, afirmó.
Analía aseguró que el problema no solo era administrativo, sino que ponía en riesgo directo a los pacientes. Según contó, muchas veces los falsos médicos evitaban derivar casos graves a hospitales porque temían encontrarse allí con el verdadero dueño de la matrícula que estaban utilizando.
“Había pacientes críticos que necesitaban derivación y no los trasladaban porque el médico original trabajaba en ese hospital”, explicó en diálogo con Mañanas Argentinas por C5N.
La mujer sostuvo además que algunos centros de salud de la zona ya tenían identificados a varios de estos supuestos profesionales. “Les decían directamente que no fueran más porque sabían quiénes eran”, afirmó.
La exempleada relató que gran parte de quienes trabajaban bajo identidades falsas eran extranjeros vinculados familiarmente con médicos que sí tenían títulos habilitados. Según detalló, aprovechaban las dificultades de control dentro del sistema para insertar a otras personas utilizando la misma documentación.
“Por lo menos respetaban el sexo del médico original”, ironizó al recordar situaciones en las que varias personas usaban la identidad de una misma profesional.
También contó que nunca pudo confirmar cuál era la verdadera formación de muchos de ellos y señaló que, en algunos casos, observó prácticas médicas peligrosas e improvisadas dentro de las bases operativas.