Fue a la casa de los padres de su amigo y les pidió permiso para llevar sus cenizas con el Indio
BY Redacción Somos Citrica
09/06/2026
Una postal extraña y cargada de una melancolía que cortaba el aire detuvo el pulso de los miles de fanáticos que se concentraron en Avellaneda para despedir a Carlos Alberto “El Indio” Solari. En medio de las vías del tren que une Villa Domínico con Constitución, un hombre permanecía sentado, completamente solo. Vestía una camiseta retro de la Selección Argentina y mantenía la mirada calma, perdida en la nada. En su regazo sostenía con fuerza una pequeña caja de madera.
La escena, casi cinematográfica, escondía un pacto de amistad inquebrantable que desafió a la propia muerte. Al ser consultado sobre si el objeto en sus manos era una urna con cenizas, el hombre pareció volver en sí y respondió con una contundencia que emocionó a los presentes: “Sí, son de mi amigo”.
El protagonista de esta emotiva historia es Darío, un vecino de Wilde y profesor de Educación Especial, cuya sensibilidad cotidiana se potenció la mañana del domingo 7 de junio. Al despertar, supo que a pocas cuadras de su casa, en el polideportivo José María Gatica, una multitud inconmensurable lloraba los restos del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. En ese instante, la marea de recuerdos lo llevó directo a una persona: su amigo de la vida, Omar.
Fue a la casa de los papás de su amigo que ya no está y les pidió permiso para llevar las cenizas a descansar para siempre al lado de su ídolo.
“Omar Daniel Cardozo Duarte”, remarcó el docente con orgullo y nostalgia, al recordar a su compañero, quien falleció en 2022 tras batallar contra una “malvada enfermedad”. “Era muy fanático del Indio y Los Redonditos, los fue a ver muchas veces”, rememoró Darío, dimensionando la pasión de su amigo.
Impulsado por ese lazo que ni la muerte pudo romper, Darío no lo dudó. Caminó hasta la casa paterna de Omar y golpeó el portón de hierro, repitiendo el mismo ritual de cuando lo iba a buscar de chico para salir a jugar al barrio. Al salir los padres del joven fallecido, el docente les planteó una propuesta que parecía una locura: “Yo sé que él me hubiera dejado hacer lo que estoy a punto de decirles. Quiero llevar sus cenizas y dejarlas para que descansen junto al Indio”.