La investigación por el brutal femicidio de Paula Espinoza, una docente de 26 años asesinada en Mendoza, sumó en las últimas horas pruebas que fortalecen la hipótesis de que el hecho habría sido premeditado. Su pareja, Samuel Andrés Capellán, se entregó y confesó ser el autor del crimen.
La detención Capellán, de 31 años y oriundo de República Dominicana, se llevó a cabo el sábado, luego de que el principal sospechoso del femicidio permaneciera prófugo durante varias horas e incluso intentara fugarse hacia Chile. En medio de su huida, se arrepintió y se presentó en la Comisaría 53 de la localidad de Potrerillos, donde confesó el hecho por el que era buscado y dijo estar “arrepentido”.
El femicidio ocurrió dentro de una vivienda situada en el barrio Nuestra Señora de Lourdes, del departamento de Las Heras, donde la víctima vivía con Capellán y el hijo que ambos tenían en común. La mujer, de 26 años, fue encontrada asesinada con varias puñaladas en el rostro, el pecho, el abdomen y los muslos.
A partir de los resultados de las pericias y los elementos hallados en la escena, los investigadores sostienen la hipótesis de que el ataque habría sido planificado y que el acusado utilizó dos vehículos para concretarlo y luego escapar, de acuerdo con información publicada por el diario El Sol.
Según el informe preliminar de la autopsia, Paula recibió 15 heridas de arma blanca: diez cortes en el rostro y cinco puñaladas en el cuello, que le provocaron un shock hipovolémico por la gran pérdida de sangre. Además, en la escena del crimen fue secuestrado un cuchillo tipo serrucho que, de acuerdo con esa versión, habría sido utilizado en el ataque.