El turismo en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay sigue siendo un rompecabezas de estrategias para los viajeros que buscan sacarle jugo al destino de las Cataratas del Iguazú.
Una práctica cada vez más común es que turistas elijan dormir del lado brasileño, donde los alojamientos suelen ser más económicos, comprar productos en Paraguay para aprovechar precios y luego pasear por el lado argentino de las Cataratas para disfrutar del espectáculo natural.
Este “combo” permite que los visitantes optimicen su presupuesto, combinando las ventajas de cada país. Pero también revela las diferencias en precios, impuestos y servicios entre las tres naciones que comparten este imán turístico.
El fenómeno no es solo económico, sino también cultural: la triple frontera se vuelve un cruce de experiencias y realidades diversas que moldean la forma en que se vive el turismo en la región.