El caso cobró notoriedad a partir de las imágenes registradas por periodistas que cubrían la manifestación. En medio del despliegue de Gendarmería, López Torales se arrojó sobre el capot de un automóvil que circulaba por el lugar, en una maniobra que fue denunciada como una simulación de atropello.
Tras aquella escena, otros integrantes de la fuerza rodearon el vehículo, golpearon su carrocería, obligaron a descender a Cristian Romero, el conductor, que fue retirado por la fuerza y posteriormente detenido, mientras la actuación del comandante quedó bajo análisis dentro de la investigación que avanzó durante los años siguientes.
La situación también derivó en una segunda acusación contra López Torales debido a su declaración posterior ante la Justicia, que afirmó entonces que había sido embestido por el automóvil, una versión que quedó incorporada al expediente y que los investigadores consideraron relevante para avanzar con la imputación por falso testimonio.