Los Récords Mundiales Guinness, referencia ineludible para los logros y curiosidades de la humanidad y las características más extremas de la naturaleza, celebran su día mundial para alentar a alcanzar nuevas marcas, un largo listado que incluye muchísimas hazañas de argentinos.
El Libro Guinness de los Récords nació en 1955, luego de que Sir Hugh Beaver, director de la célebre cervecería irlandesa Guinness, debatiera con sus compañeros de cacería sobre cuál era el ave de caza más rápida de Europa sin llegar a una respuesta unánime. La falta de un material que proveyera estos datos para zanjar discusiones le dio la idea de publicar el libro, que con los años se convirtió en una marca de referencia y hasta dueña de un récord: el anuario más vendido del mundo.
La excepcionalidad argentina tiene reservado un amplio lugar en el mundo de los récords Guinness. Inevitablemente, el fútbol es dueño de varios de ellos: los 91 goles de Lionel Messi en 12, la mayor cantidad convertida en un año calendario; los tres penales fallados en el mismo partido por Martín Palermo en 1999; y el director técnico más joven en un Mundial, Juan José Tramutola, coentrenador en 1930 con tan solo 27 años y 267 días.
También es argentino el número más alto de jugadores expulsados en un solo partido de fútbol: 36, en un Claypole – Victoriano Arenas por la Primera D en 2011. En esa línea, otro récord es la mayor cantidad de amarillas en un encuentro mundialista: fue durante el choque de cuartos de final de Qatar 2022 entre la Selección argentina y Países Bajos, con 18 amonestaciones.
Diego Armando Maradona, el hombre con la vida más excepcional de la galaxia, no podía faltar en este libro. Es mencionado como el jugador con más faltas recibidas en mundiales, con 152 fouls entre las ediciones de 1982, 1986, 1990 y 1994. Además, la camiseta con la que marcó el gol más exquisito de todos los tiempos fue la más cara vendida en una subasta, cuando se adquirió por £7,142,500 en mayo de 2022 (unos u$s9,4 millones de hoy).